Tragedia e impunidad, los banqueros que quiebran (II)


Desde el principio del nuevo gobierno, en el año 2000, seguramente igual que le habrá acontecido a los funcionarios del gobierno del Partido de Avanzada Nacional, se produjo un enorme cabildeo, no por uno sino por todos los bancos que estaban en problemas, es decir, por los accionistas, representantes y directivos del Banco Empresarial, de los bancos Promotor y Metropolitano, Banco del Ejército y del Banco del Nororiente, quienes utilizaron todas las puertas, todas las ventanas, todas las influencias, todos los halagos para que se les permitiera continuar operando de forma deficitaria y anómala. Una cosa es lo que ofrecí­an cuando se les requerí­a regularizarse, capitalizarse y otra cosa es lo que en la realidad hací­an ya que no paraban de autoprestarse, de no cobrarse intereses y de tener la mayor parte de su cartera con empresas vinculadas a los accionistas.

Juan Francisco Reyes López
jfrlguate@yahoo.com

Para evidenciar lo bien relacionados que estaban los socios y las directivas de los bancos, tomemos el caso de este primer banco intervenido: Banco Empresarial. Como su nombre lo indica, fue fundado y gestionada su autorización por los empresarios Marco Tulio Sosa Ramí­rez (ex directivo de la Cámara de Industria, de Fundesa y Ministro de Salud Pública y Asistencia Social de los gobiernos de ílvaro Arzú y í“scar Berger) y por Julio Baudilio Campos Bonilla (ex directivo de la Cámara de Industria y Ministro de Energí­a y Minas del gobierno de ílvaro Arzú). Dentro de sus socios fundadores encontramos a varios ex miembros de la junta directiva de la Cámara de Comercio como Edgar Antonio Heinemann Natussius, ex presidente de la Cámara de Comercio y hoy presidente de Fundesa; Jorge Briz Abularach, ex presidente de la Cámara de Comercio, Ministro de Relaciones Exteriores en el gobierno de í“scar Berger y nuevamente hoy presidente de esa cámara. También se encontraba Ví­ctor Suárez, ex miembro de la junta directiva de la Cámara de Industria, ex representante en la Junta Monetaria y presidente de la junta directiva del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social en el gobierno de ílvaro Arzú y posteriormente comisionado presidencial en el gobierno de í“scar Berger.

 

Al no ser éste el único problema heredado o existente en el paí­s, durante el año 2000 lograron estirar la pita pero no efectuaron lo que tení­an que hacer económica y legalmente, esto conllevó a que perdieran toda su credibilidad y que los cantos de sirena terminaran de surtir algún efecto.

 

Como debí­a suceder, en enero del 2001, después de un último engaño donde el Banco Empresarial, a través de su junta directiva, habí­a pedido 60 dí­as para vender a un banco extranjero y así­ regularizar su situación económica, el tiempo concluyó y se llegó el momento de proceder a aplicar las leyes bancarias e intervenir el primer banco.

 

Según consta al 31 de enero del 2001, la cartera de créditos del Banco Empresarial ascendí­a a Q703.3 millones, ésta incluí­a Q322.1 millones de cartera vinculada o relacionada, de los cuales Q193.3 millones tení­an reservas de valuación del 100% por dudosa recuperación y estaban pactados a una tasa de interés del 0%. En otras palabras, de los depósitos que de buena fe se habí­an hecho en ese banco por depositantes privados y públicos, los accionistas y socios se habí­an recetado Q322 millones.

Continuará