Los medios de comunicación y muchos “líderes” migrantes han estado celebrando la aprobación de la propuesta S.744 en el Senado, como un paso hacia la reforma migratoria, la residencia permanente y la ciudadanía de las y los inmigrantes irregulares en Estados Unidos.
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Seguramente este “triunfo” legislativo ha elevado el entusiasmo y ha animado las esperanzas de más de 11 millones de inmigrantes sin documentos en EUA.
Pero lo que no han reportado los medios es que la S.744 ya genera reacciones negativas de organizaciones y personalidades políticas que ven en la S.744 muchos elementos nocivos. Otros reaccionamos con cautela y nos preguntamos si esta propuesta para reformar la ley de inmigración en este país, vale o no la pena.
Y es que al analizar lo bueno y lo malo de la propuesta y desenmarañar una pieza legislativa que en realidad está plagada de provisiones difíciles y medidas restrictivas, una medida que en términos prácticos excluirá a muchos dentro de los 11 millones de aspirantes a la regularización migratoria en EU, se puede calcular que aproximadamente más de seis millones de inmigrantes sin documentos terminarían tarde o temprano en proceso de deportación, o de regreso a un estatus irregular, pero bajo peores restricciones. Entre estas restricciones destaca una que descalificaría a quienes no tengan un ingreso anual por encima del “nivel de la pobreza”, lo cual en términos reales discrimina a millones de inmigrantes sin documentos que no ganan más del salario mínimo. ¡Y hay más! Como la restricción que exige que el/la solicitante de ajuste migratorio se encuentre empleado y, no haya estado desocupado por más de 60 días en un año.
La verdad es que el sistema propuesto por el Senado en la S.774 es una carrera de obstáculos en la que al final millones van a quedar “descalificados”; no sin antes ir a parar a un centro de detención de inmigrantes y haber pagado onerosas multas; un meganegocio para contratistas y compañías que como resultado de esta legislación obtendrán millonarias ganancias en contratos para “reforzar” la frontera sur de EUA.
Mientras tanto, la Cámara Baja del Congreso anunció ayer que no abordarán la propuesta del Senado, como un solo paquete, sino que empujarán propuestas por separado, con énfasis en “la seguridad fronteriza”. Todo indica que lo que salga de la Cámara de Representantes va a ser aún más nocivo que lo que salió del Senado.
¿Qué hacer entonces? ¿Deberíamos las organizaciones y quienes hemos abogado durante años por una reforma migratoria amplia y justa, oponernos a la S-744? Yo pienso que NO.
Usted está en libertad de pensar lo contrario, pero es moralmente incorrecto oponernos en un 100% a la S.744, por ser esta imperfecta, e ignorar así a quienes sí se van a beneficiar. Pero, ¿“tragarnos” la “reforma migratoria” tal y como la redactó el Senado de EU, sin denunciar sus vicios y sus fallas? Eso sería una aberración.
El cabildeo legislativo a nivel local es imperativo para que la Cámara Baja enmiende los errores y las concesiones inhumanas otorgadas por el Partido Demócrata a sus colegas del Partido Republicano en la S.744, ahora que le toca abordar el tema. Pero más importante es informar a la comunidad inmigrante sobre lo negativo y lo positivo de esta propuesta antes de que tomen la decisión de inscribirse o no en este programa, de ser ratificada la ley y firmada por el presidente Obama.