Estudio internacional demuestra que el acceso a las armas y estupefacientes, además de la desatención de los gobiernos son los principales factores que han motivado el ingreso de cientos de jóvenes centroamericanos a los grupos delincuenciales organizados.
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Ana María Méndez, quien forma parte del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), sostiene que el clima social en la región ha sido el principal promotor para que los jóvenes formen las pandillas y grupos delincuenciales.
Entre los principales causantes se encuentra el fácil acceso que se tiene a las armas y municiones, ya que hasta la fecha no se tiene un registro eficaz sobre las licencias que se emiten para la portación de la mayoría de armas de fuego y de una buena parte se desconoce su origen
Asimismo, reconoce que los niños y jóvenes tienen altas posibilidades de caer en la drogadicción, y consecuentemente en participar en actividades ilícitas relacionadas con el narcotráfico y crimen organizado.
Basada en el estudio «Maras y Pandillas, Comunidad y Policía en Centroamérica», Méndez afirma que es necesario promover cambios en los gobiernos de la región para que aborden la delincuencia juvenil de forma integral, atacando las causas y no las consecuencias.
«Es evidente que cada vez hay menos oportunidades de desarrollo para los jóvenes y niños, por lo que optan por participar en grupos que sí les aceptan, reconocen y gratifican, como lo son las maras».
Mujeres y niños primero
El estudio señala que Guatemala es el país con mayor participación de mujeres dentro de las pandillas, así también donde las actividades delictivas inician desde menor edad.
No obstante, las condiciones en el resto de Centroamérica son similares, por lo que PNUD y las organizaciones internacionales que participaron del estudio apuntan a buscar «soluciones regionales».
Después de la presentación del estudio a las organizaciones sociales del país, PNUD se propone presentarlo a los mandatarios centroamericanos en la próxima reunión del Sistema de Integración Centroamericana y posiblemente al Parlamento Centroamericano.
Eva Werner, embajadora de Suecia en Guatemala, afirma que el desarrollo social y económico es la base para solucionar los principales problemas de violencia en el país, por lo que esperaría que las autoridades de seguridad formaran parte de la iniciativa.