Tradiciones: ¿Tienen validez? (Y 2)


Generalmente se cree que los dirigentes religiosos enseñan eficientemente el contexto bí­blico, pero no siempre es así­. Jesús sugirió: Escudriñen las Escrituras.

Roberto Arias

Sobre tradiciones «cristianas» en Guatemala, hay algunas que totalmente contradicen la Palabra de Yahvé o Jehová, el Dios de los hebreos y no solamente la contradicen, sino a través de algunas se blasfema contra las normativas bí­blicas inspiradas por el Creador del universo y de la vida.

Desafortunadamente se concluye que las religiones no han hecho más que competir las unas con las otras y esto, que no es precisamente de orden espiritual divino, ha llevado a los feligreses del mundo a un enfrentamiento que los aleja de La Palabra.

Las religiones se han infiltrado en la polí­tica, en la economí­a y han tenido una incidencia muy fuerte dentro de los problemas sociales del conglomerado mundial. Sin embargo, nada de lo que han realizado las religiones universalmente influyentes -el judaí­smo, el hinduismo, el islamismo, el cristianismo y el budismo- ha acercado a sus feligreses al verdadero espí­ritu que deberí­a ser su prioridad: Lograr que la humanidad se vuelque hacia la unión familiar, al respeto al vecino y al planeta y a la paz entre los humanos. Todo lo contrario; campea la maldad.

El cristianismo, que domina gran parte del mundo actual, fue copado y fragmentado por muchas religiones con creencias cruzadas, al igual que el islamismo y otras. Las religiones cristianas han desarrollado tradiciones como la Navidad, a la que se hizo referencia en entrega anterior. í‰sta festividad tradicional se ha convertido en una de las más grandes fuerzas económicas mundiales y, a juicio de muchos, ha perdido el espí­ritu que pudo haber motivado su ilusión: Celebrar el nacimiento del Señor Jesucristo hecho hombre para redimir con su muerte a la humanidad. Nada qué ver con la opulencia económica, jolgorio, borracheras, pleitos familiares y muertes que despliega el mundo en esa ocasión.

Jesús dijo: Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí­. Mateo 15:8, Traducción Reyna Valera. A Jesús se le celebra creyendo en í‰l y haciendo la Voluntad de Su Padre. Eso nos pide. ¿Lo hace usted?

La evidencia más temprana de la preocupación por la fecha de la Navidad se encuentra en Alejandrí­a, cerca del año 200 de nuestra era, cuando Clemente de Alejandrí­a indica que ciertos teólogos egipcios «muy curiosos» asignan no sólo el año sino también el dí­a real del nacimiento de Cristo como 25 pachon (20 de mayo) en el vigésimo octavo año de Augusto. Desde 221, en la obra Chronographiai, Sexto Julio Africano popularizó el 25 de diciembre como la fecha del nacimiento de Jesús. Para la época del Concilio de Nicea en 325, la Iglesia Alejandrina ya habí­a fijado el Dí­es nativitatis et epifaní­ae.

El papa Julio I pidió en el 350 que el nacimiento de Cristo se celebrara el 25 de diciembre, lo cual fue decretado por el papa Liberio en 354. La primera mención de un banquete de Navidad en tal fecha en Constantinopla, data del 379, bajo Gregorio Nacianceno. La fiesta se introdujo en Antioquí­a hacia el 380. En Jerusalén, Egeria, en el siglo IV, atestiguó el banquete de la presentación, 40 dí­as después del 6 de enero, que debe haber sido la fecha de celebración del nacimiento. El banquete de diciembre alcanzó Egipto en el siglo V.

De acuerdo a lo investigado en múltiples fuentes formales, las tradiciones no tienen validez bí­blica alguna. Son solo eso: Tradiciones.