Trabajar de piloto significa estar expuesto a diversos peligros y ataques. Aunque este problema se ha convertido en parte de la cotidianidad para algunos, detrás de la muerte de los trabajadores del transporte público existen diferentes historias que han marcado y enlutado a las familias guatemaltecas.
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El motivo casi siempre es el mismo, al igual que la forma de atacar y de operar de los victimarios; la situación cada vez se torna más difícil, pues casi a diario mueren pilotos y ayudantes de buses.
En las diferentes coberturas que este vespertino ha realizado, los transportistas señalan «estar cansados» de este flagelo, que no les permite dormir tranquilos, porque están a merced de quienes les exigen la famosa extorsión, que oscila entre Q50 a Q100 diarios.
En las entrevistas realizadas a este sector de la población, los conductores han manifestado su molestia y frustración por la «historia de nunca acabar», debido a que «siempre es lo mismo», pierden la vida, detienen el servicio de transporte público, nuevamente vuelven a sus puestos de trabajo por la necesidad, y al día siguiente se reporta otro hecho violento en contra de algún autobusero.
Al ser consultados los pilotos sobre la razón por la que no interponen denuncias ante el Ministerio Público, ellos señalan que esta medida no es útil, porque de todas formas «nadie les garantiza su seguridad con esta acción».
En esta semana que está por concluir, varios conductores perdieron la vida en diferentes lugares. El pasado martes, el piloto de un bus extraurbano, identificado como Yuval René Guerra, fue herido de bala en la colonia Reformita, zona 12, suceso en el que también resultó lesionado su agresor, debido a que los pasajeros y taxistas que presenciaron el hecho arremetieron en contra de éste último. Posteriormente se informó que ambos murieron en el Hospital Roosevelt.
El martes y miércoles el servicio de bus en la zona 6 se detuvo, debido a que asesinaron a un piloto el pasado lunes.
Ayer perdió la vida el conductor de la ruta 40R, Honorato Aguilar Reyes, de 72 años. Según indicó la hija del fallecido, pandilleros que operan en el sector le exigían diariamente entre Q50 a Q100. Aunque sus familiares le habían pedido que no siguiera laborando por el riesgo que corría, él se negaba, ya que le agradaba su trabajo.
De acuerdo con el Grupo de Apoyo Mutuo (GAM), una de las profesiones más peligrosas en la actualidad es la de piloto, ya que constantemente son objeto de agresiones y asesinatos.
Representantes del GAM han indicado que este problema «se le escapó de las manos» a las autoridades.
Recientemente el sindicato de transporte informó que debido a la ola de violencia que afecta a este sector de la población, podría darse un paro a nivel nacional como medida de protesta. Sin embargo, no se especificó la fecha en que podría llevarse a cabo.
MIENTRAS SE LLEGA A UN CONSENSO ENTRE LOS SECTORES INVOLUCRADOS, LO CIERTO ES QUE SI NO SE TOMAN MEDIDAS PARA CONTRARRESTAR LA VIOLENCIA EN CONTRA DE ESTAS PERSONAS, LAS MUERTES DE LOS PILOTOS SEGUIRíN ENLUTANDO A LAS FAMILIAS GUATEMALTECAS, QUIENES NO ENCUENTRAN CONSUELO ALGUNO.