El número uno mundial del sector automovilístico, el japonés Toyota, anunció ayer que el ejercicio 2009-2010 lo terminará con pérdidas menos pesadas que las temidas gracias a una recuperación de algunos mercados, al éxito de sus coches híbridos en Japón y a drásticos recortes de gastos.
El gigante japonés prevé terminar el año presupuestario, que va de abril a marzo, en rojo por segunda vez consecutiva.
Sin embargo, revisó su previsión de pérdida neta en 450.000 millones de yenes (3.400 millones de euros o 4.800 millones de dólares) en lugar de los 550.000 millones de yenes previstos.
Su previsión de déficit de explotación se redujo de 850.000 millones de yenes, a 750.000 millones (5.700 millones de euros u 8.200 millones de dólares).
Toyota también anunció el martes resultados bastante menos desastrosos que los temidos en el primer trimestre. Entre abril y junio sufrió una pérdida neta de 77.800 millones de yenes (590 millones de euros o 849 millones de dólares), es decir diez veces menos que la registrada en el trimestre anterior.
«Aún si fuimos capaces de cumplir algunos progresos en materia de recorte de gastos, la baja de las ventas de coches y la apreciación del yen afectaron duramente nuestros resultados», lamentó uno de los directores ejecutivos de Toyota, Takahiro Ijichi.
Las ventas mundiales trimestrales cayeron en 27,9% interanual a 1,4 millones de coches. El derrumbe de las ventas fue brutal en América del Norte (-46,9%), menos en Europa (-29,2%), Japón (-20,5%) y en el resto de Asia (-26,0%).
«La introducción de medidas de reactivación, como las ayudas de algunos gobiernos, entre éstos el de Japón, empezaron a activar una recuperación en algunos países y regiones», agregó Ijichi.
El dirigente de Toyota destacó también el reciente lanzamiento de los nuevos modelos de coches híbridos, como el de tercera generación de Prius y Lexus HS250h, que «tuvieron un recibimiento favorable de nuestros clientes» en Japón.
Toyota, que obtuvo un beneficio récord en el ejercicio 2007-2008, quedó en rojo en 2008-2009 debido a su fuerte exposición en el mercado norteamericano, en plena desbandada debido a la crisis económica.