Cuando uno escucha los evidentemente falsos anuncios radiales que transmite la minería canadiense en Guatemala, piensa en cómo la Embajada de ese país ha sido cómplice de la forma en que se engaña a la población guatemalteca con falacias que no por evidentes son tomadas en cuenta por las autoridades nacionales que se ponen de alfombra ante los intereses de las empresas que se dedican a la extracción de los metales preciosos. Por supuesto que hay que señalar que todo empezó con los acuerdos bajo la mesa que se hicieron especialmente durante el gobierno anterior, cuando personas del entorno de las más altas esferas del poder hicieron causa común con las empresas mineras para disponer de concesiones que se pasaron por el arco del triunfo no sólo la opinión sino los intereses de las comunidades.
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Pero ahora se supo que una entidad canadiense encargada de realizar evaluaciones de las empresas de ese país que hacen inversiones en el extranjero, decidió sacar a la minera Goldcorp de su cartera de inversiones por su absoluta ausencia de responsabilidad social y uno de los casos que sirvieron para llegar a la radical conclusión fue el proceder de su subsidiaria Montana en Guatemala.
El trabajo de Jantzi Research se dedica especialmente a evaluar el comportamiento ético de las empresas canadienses, con énfasis en recursos humanos, relación con los clientes e impacto al medio ambiente. Contra toda la paja que los anuncios sobre la minería en Guatemala publican en las radios, donde se da a entender que nuestro país fue bendecido por la presencia de esas empresas canadienses que no sólo nos dejan regalías sino que ofrecen maravillosos empleos y desarrollo a las comunidades, la verdad es muy diferente y eso lo sabe perfectamente cualquiera que haya visto de cerca la forma en que ignoran los reclamos de las comunidades.
Es pasmoso, sin embargo, ver cómo nuevamente los intereses comerciales terminan siendo los determinantes cuando se trata de las relaciones diplomáticas y el papel que juega la Embajada de Canadá en Guatemala es muy parecido al que jugó en su tiempo la de Estados Unidos cuando se convirtió en el agente y portavoz de los intereses de la United Fruit Company. Ahora por fortuna para ellos no hay autoridad alguna que haga valer los intereses nacionales porque todos, tanto en el Ministerio de Energía como en el de Ambiente y en la misma Presidencia de la República, están al servicio de los intereses mineros, lo cual obviamente no es resultado de que sean funcionarios buena gente, sino funcionarios bien salpicados, de la misma manera en que están bien salpicados medios de comunicación y grupos de presión que operan para contrarrestar el llamado de las comunidades que apenas si cuenta con el respaldo de grupos ecologistas.
La minería en Guatemala se ha convertido en una desgracia para los pueblos y desafortunadamente el papel de las empresas no se limita a destruir el ambiente, sino a terminar de sembrar podredumbre en la sociedad con esa su forma de salpicar selectivamente a quienes se convierten en sus aliados.
Pero el tortazo que les dieron los expertos canadienses, debe haber sonado muy duro en la Embajada de ese país, portavoz de los intereses de las mineras aun y cuando éstos atenten contra los intereses de nuestro país.