Prometió ser el «portavoz del pueblo», pero horas después de ganar las elecciones, el conservador Nicolas Sarkozy descansaba en un lujoso yate en Malta, imagen que provocó las críticas de la izquierda y el malestar en su partido, mientras las protestas contra el nuevo presidente persistían hoy en varios puntos del país.
Antes de asumir oficialmente su nuevo cargo, el 16 de mayo, Sarkozy, de 52 años, decidió «retirarse» para prepararse a su nueva función. Hubo incluso quien habló de un monasterio, pero finalmente Sarkozy eligió una opción más atractiva: el yate de un amigo millonario, el empresario Vincent Bolloré, que navega por las costas de Malta desde el lunes.
Entre los socialistas, cuya candidata, Ségolí¨ne Royal, fue derrotada el domingo, se trata de una escapada «arrogante», de un «insulto» e incluso de una absoluta «falta de gusto» propia de nuevo rico, que durante meses ganó miles de votos insistiendo en la moral, el valor del trabajo y el esfuerzo.
Las fotografías de Sarkozy en este yate de más de 60 metros de eslora, cuyo alquiler semanal rozaría los 200 mil dólares, son primera página en la prensa francesa.
«No entiendo de dónde viene esta polémica (…) No tengo intención de esconderme, de mentir o de pedir disculpas», declaró Sarkozy el miércoles a la prensa, en una de sus escapadas fuera del barco para hacer deporte.
Los líderes socialistas no niegan a Sarkozy el derecho a descansar después de la campaña, pero según el primer secretario socialista, «el problema es el estilo de sus vacaciones».
«Ya lo sabíamos. Sarkozy nunca dijo que sería el presidente de los pobres, es el presidente del CAC 40», declaró el senador socialista Jean Luc Melenchon, refiriéndose al indicador de la bolsa de valores de París.
Acompañado por su segunda esposa, Cecilia, y el hijo de ambos, Louis, de 10 años, Sarkozy aseguró que este descanso de tres días «no costará un euro» a los franceses ya que ha sido generosamente invitado.
«No voy a tomarme ocho días, sino dos y medio. Creo que nadie puede negármelo. Necesitaba reencontrarme con mi familia (…) Con todo lo que han sufrido, tengo derecho a estar con ellos lo más tranquilamente posible», se justificó Sarkozy.
Según el nuevo presidente de Francia, en estos días que pasó alejado de París ha seguido trabajando y ha «hablado por teléfono con unos 30 jefes de Estado y gobierno».
«Regreso por la tarde (del miércoles) y mañana (jueves) por la mañana estaré en la oficina. Quiero asumir mis funciones lo más tranquilo posible», agregó el ganador de las elecciones.
El jueves el nuevo presidente francés asistirá junto al jefe de Estado saliente, Jacques Chirac, a la ceremonia que conmemora la abolición de la esclavitud.
El miércoles Chirac se despidió oficialmente de sus ministros tras la clásica reunión semanal del gobierno que presidió por última vez.
El jefe de Estado saliente, que llegó al poder hace 12 años, deseó a distancia «buena suerte» a Sarkozy, con el que no mantiene buenas relaciones desde hace años.
Por último, la victoria de Sarkozy en las presidenciales sigue provocando manifestaciones e incidentes violentos en París y en otras ciudades francesas pese a los llamamientos a la calma realizados por la izquierda y organizaciones sociales.
La noche del martes al miércoles, unos 200 vehículos fueron incendiados y «algo más de 80 personas» fueron detenidas en Francia, según cifras divulgadas por el ministro de Interior, Franí§ois Baroin.
Según el responsable, se trata de incidentes «claramente de extrema izquierda» cuya intensidad «disminuye», pero que «no son aceptables y no se aceptarán».
La policía calculó que un total de 730 vehículos fueron incendiados y 592 personas fueron arrestadas la noche del domingo a lunes en toda Francia, horas después de conocerse el triunfo de Sarkozy.
Nicolas Sarkozy, presidente electo de Francia.