Tony Schwartz: réquiem para un genio


Tony Schwartz, de 84 años, falleció en su casa de New York, el 15 de junio de este año y quiero rendirle homenaje al hombre que hizo uno de los anuncios polí­ticos de televisión (spots) más controversiales en la historia de los Estados Unidos de Norteamérica: «la niña deshojando la margarita». Una obra de arte propagandí­stica, pero devastadora como instrumento de guerra polí­tica.

Ramiro Mac Donald

Cuando leí­ su libro «La respuesta emocional» un clásico (escrito hace 30 años) reeditado recientemente, entendí­ por qué el New York Times le habí­a calificado como «el mayor genio contemporáneo de la comunicación», y Marshall McLuhan lo habí­a calificado como el «gurú de la era electrónica», porque, entre otras muchí­simas cosas, produjo más de 20 mil comerciales de radio y televisión, para numerosí­simas entidades de todo tipo y empresas comerciales, así­ como varios libros fundantes para la comunicación moderna.

Ese memorable anuncio de TV de la margarita, elaborado a mediados de los sesentas para la campaña presidencial de Lyndon B. Johnson, fue una verdadera artimaña electoral, que le hizo ganar la contienda. En esencia: una angelical niña rubia (Daisy) deshoja una margarita y una voz «en off» hace cuenta regresiva. Cuando culmina, la cámara hace un «close up» a un ojo de la niña y se funde con la pantalla iluminada por la explosión de una bomba nuclear. Estas imágenes fueron acompañadas de un estruendoso sonido. Luego -aun entre la bruma- se escucha la voz del candidato diciendo: «í‰stas son las opciones: o crear un mundo en el que todos los hijos de Dios vivan, o ir hacia la oscuridad. O… amamos al prójimo, o?morimos».

Este magistral spot de televisión, bien podrí­a ser revivido en la presente contienda, por el partido Demócrata, pero en plena guerra frí­a, aquel anuncio fue literalmente un bombazo. Millones de norteamericanos se identificaron con esa niña (con su pequeña hija) que les decí­a claramente: la guerra es la muerte. Les indujo al miedo, en forma abierta, frontal pero de manera indirecta. No menciona, en ningún momento a su rival, ni a partido alguno (como se puede hacer en las campañas polí­ticas en aquel paí­s) Pero la imagen y el sonido fueron tan contundentes, que no era necesario hacerlo? ese comercial de TV es un parteaguas en la propaganda.

«El principio de la resonancia» se llama el primer capí­tulo de uno de sus libros, en el que de forma rudimentaria y un poco artesanal -si se quiere- Schwartz expone su teorí­a sobre la comunicación y la aplicación a la realidad concreta en los medios masivos, en especial los electrónicos. Su tesis tiene similitudes con las ideas de McLuhan, con quien colaboró en varios experimentos, proyectos y tareas comunicativas. Pero si alguien los considera conceptos elementales, sencillos, sin pompa? son los elementos básicos de un hombre que se formó en la tarea diaria de producir propaganda y publicidad; poseedor de una rica y notable sensibilidad, así­ también conocimientos profundos del ser humano contemporáneo. Y con su forma de trabajar, con sus teorí­as, pronosticó -hace muchí­simos años- la llegada de la sociedad electrónica que hoy vivimos en pleno auge.

Un ejemplo de su pensamiento, es el siguiente párrafo de su libro «?es mucho más importante para el votante, sentir al candidato, que verlo. A pesar de todos los mitos que aseguran lo contrario, la sola apariencia fí­sica de un candidato no le acarrea muchos votos, sin embargo, las apariencias pueden hacerlo perder votos? por eso, yo tengo la tendencia a mostrar más al candidato en radio, que en televisión?»

Estamos hablando de hace varias décadas cuando se escribió este texto, pero su experiencia se puede extrapolar a nuestros paí­ses y realidades actuales, con sus matices, claro está. Schwartz sentó bases que hoy siguen siendo válidas en muchas áreas, en especial en la producción de sus artí­sticos comerciales, particularmente en todo lo concerniente a radio y TV. Fue un prodigio, un genio adelantado a su tiempo.

Otra frase lapidaria: «yo compararí­a al jingle con un resfrí­o nasal: lo pesca uno en el ambiente; es infeccioso, es contagioso, y difí­cil de quitar, y molestoso?» Yo agrego: si está hecho con arte, bien trabajado (voces, efectos, música) se queda resonando en tu mente, dando vueltas y más vueltas, porque es una comunicación total en apenas 30 ó 45 segundos máximo, que problematiza (al receptor) y le da soluciones a la vez, ofreciendo un producto o servicio. Lo único que pedí­a Schwartz, era que estudiemos bien, muy bien al receptor, antes de lanzar un mensaje

Schwartz cuenta en su libro que el primer comercial cantado, que es conocido como jingle formalmente, fue interpretado por Billy Jones y Enrie Hare, para «Interwoven Socks y fue en los inicios de la radio en los años 20. ¿En qué mundo paralelo microelectrónico estará grabando su próximo comercial de radio o de televisión, ese genio, buceador de los resquicios y deseos más í­ntimos y misteriosos del ser humano? Me hubiera gustado platicar con él? hoy le rindo homenaje.