El subsecretario de Estado norteamericano, John Negroponte, y el secretario de Estado adjunto Richard Boucher llegaron a Pakistán hoy para entrevistarse con el presidente Pervez Musharraf, aliado clave de Washington, y con el nuevo primer ministro, Yusuf Raza Gilani.
El número dos de la diplomacia estadounidense y el responsable del departamento de Estado para el sur de Asia llegaron en la mañana de hoy a Islamabad en el marco de una serie de visitas al convulso Pakistán, aliado de Estados Unidos en la «guerra contra el terrorismo».
«Llegaron esta mañana. Este viaje forma parte de una serie de visitas a Pakistán y se encontrarán con una gran variedad de responsables», declaró el portavoz de la embajada estadounidense, Kay Mayfield, sin más precisiones.
Responsables paquistaníes anunciaron que los diplomáticos norteamericanos se reunirán con Musharraf y con Gilani, del Partido del Pueblo Paquistaní (PPP, de la difunta ex primera ministra Benazir Bhutto), que este martes juró como nuevo jefe de gobierno.
Gilani encabeza un gobierno de coalición surgido de las elecciones legislativas del 18 de febrero y representa a la oposición más crítica con Musharraf.
Negroponte y Boucher se entrevistaron primero con el ex primer ministro Nawaz Sharif, de la Liga Musulmana de Pakistán-Nawaz (PML-N), que fue derrocado por Musharraf en un golpe de Estado en 1999. Su partido es ahora la segunda gran fuerza de la coalición de gobierno liderada por el PPP.
Los responsables estadounidenses llegan a Pakistán en un momento en que la posición de Musharraf es de gran fragilidad.
A los pocos minutos de haber sido elegido primer ministro por el parlamento el lunes, Gilani desafió al presidente al ordenar la puesta en libertad de los jueces detenidos por orden suya en noviembre.
Musharraf, que el año pasado colgó el uniforme y renunció a la jefatura de las fuerzas armadas, había destituido a unos 60 jueces por temor a que éstos deslegitimasen su victoria en la elección presidencial de octubre.
El nuevo gobierno de coalición prometió restituirlos a la judicatura, tras lo cual los magistrados podrían decidir que la reelección del presidente fue ilegal.
Según el analista Talat Masud, el principal objetivo de la visita de los responsables estadounidense es garantizar la continuidad en la cooperación de Pakistán en la lucha contra la red fundamentalista islámica Al Qaida y los insurgentes talibanes instalados en las zonas tribales del país, fronterizas con Afganistán.
Musharraf se sumó a la «guerra contra el terrorismo» en 2001, pero su país se ha visto sacudido recientemente por una ola de atentados suicidas contra las fuerzas de seguridad y contra objetivos civiles perpetrados por los insurgentes islamistas.
Los enviados norteamericanos «querrán garantizar al nuevo gobierno la continuidad del apoyo de Estados Unidos y establecer contactos con la nueva estructura de poder en este país en primera línea de la guerra contra el terrorismo», afirmó Masud.
Los líderes del PPP y del PML-N afirmaron recientemente que es necesario revisar la estrategia paquistaní de lucha contra el terrorismo, lo que suscitó la preocupación de Washington.