Todos para uno y uno para todos


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Este famoso dicho: “Todos para uno y uno para todos” queda perfecto para los últimos acontecimientos recientes en el país. El terremoto de 7.2 grados que sacudió nuestra nación pero que afectó en mayor parte el altiplano del país.

Relatarlo llevaría mucho y creo que en lugar de volver a recordar los hechos y las pérdidas que ocasionó, podría resaltar el espíritu humanitario y patriótico que tienen muchos jóvenes y ciudadanos guatemaltecos, y que se hizo sentir inmediatamente después del percance, con voluntariado, con ayuda y la solidaridad mostrada con nuestros compatriotas afectados en la región del altiplano guatemalteco;

Andy Avalos


Hoy podemos ver un hecho de forma positiva aunque este haya sido de consecuencias negativas, sin embargo el 7 de noviembre las noticias no se vieron bombardeadas por hechos delictivos como un día “normal” y todos los guatemaltecos nos unimos para darle un fuerte abrazo a Guatemala, manifestamos nuestro apoyo y lo hemos hecho sensible en actuación de nuestra responsabilidad moral con el país, hoy es para darnos cuenta de lo real que es la frase “Juntos podemos salir adelante” porque es precisamente, la unión, la que ha llevado a Guatemala a un gran movimiento en pro de nuestros compatriotas de San Marcos, Quetzaltenango y los demás sitios que fueron dañados por el desastre.

En lo personal este acontecimiento es algo que nunca olvidaré, ya que al ver las imágenes por las redes sociales y otros medios audiovisuales, era notorio que la destrucción en el Departamento de San Marcos era inmensa, ver familias llorando porque perdieron seres queridos, casas destruidas, automóviles dañados y más, es una muestra de lo sensibles que somos a estos hechos y de la susceptibilidad de nuestra sociedad.  Pero desde el momento de la catástrofe muchos guatemaltecos de buen corazón empezaron a tomar cartas en el asunto y a acudir a centros de acopio para ver de qué manera se ayudaba a nuestros hermanos necesitados en el altiplano de nuestra nación, demostrando que una vez más los guatemaltecos cuando nuestros hermanos nos necesitan, ni dos veces lo pensamos en ayudar, en forma de voluntario como mi persona y personas de buen corazón que llegan.

Como mencionaba, el apoyo o ayuda que brindaron los guatemaltecos ante tal situación fue inmediata, acudieron en forma masiva a los centros de acopio ubicados en distintos puntos de la ciudad, en mi caso tuve la oportunidad de estar en el centro de acopio del Aeroclub de Guatemala, donde con voluntarios de otras organizaciones (scouts, reservas militares, grupos religiosos, entre otros) vimos que cuando nuestros hermanos nos piden una mano, nosotros damos las dos, no lo pensamos dos veces para apoyar a quien lo necesita, y a mi mente viene este pensamiento: “Ayudar al que lo necesita no sólo es parte del deber, también de la felicidad.” Ya que cientos de guatemaltecos llegaban con toda la disposición de ayudar a quien nos necesitaba en esos momentos, sin esperar nada a cambio, personas que llevaban lo que podían, son personas dignas de admirar al igual que los voluntarios que prestaron su tiempo y recursos para ayudar a nuestros hermanos del altiplano.
 
La invitación es a que mantengamos ese espíritu de solidaridad y apoyo para con los demás y fortalecerlo, más que eso, es ver los hechos desde un plano más positivo y humano y destacar que Guatemala puede salir adelante si tan solo aprendiéramos de la experiencia y tomamos la historia como esa propia experiencia; la sociedad en nuestra Guatemala puede ser muy distinta, como la que nosotros deseamos, si comprendemos que no está en los demás actuar porque algo suceda, sino en nosotros mismos.