Todos los huevos en un solo canasto


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El Organismo Ejecutivo ha jugado sus cartas con una audacia excesiva. Ayer como la calificara nuestro Director General, se consumó la “Alianza total”. Se ha producido el formalismo de la elección del Presidente del Congreso a escasos dos días hábiles de que se verifique, el martes de la próxima semana, una de las marchas anunciadas con mayor afluencia de campesinos, indígenas y sindicalistas. Por lo tanto estamos a las puertas de una acentuada polarización.

Walter Guillermo del Cid Ramírez
wdelcid@yahoo.com


El rumbo del país estará echándose a rodar en los próximos días. Aunque la elección verificada ayer no surtirá sus efectos hasta dentro de 87 días los pulsos se producirán en breve. Las confrontaciones son por definición el brote o el punto de partida de los conflictos. Nuestra sociedad se ha desenvuelto en medio de muchos conflictos. Esta conflictividad ha trastocado nuestros valores al punto que solemos “explotar” de forma violenta ante casi cualquier circunstancia que estimamos adversa. Evidencia de ello hay muchas. Las interioridades de esta saturación de violencia tienen su génesis, repito, en la conflictividad que ha vivido nuestra sociedad a lo largo de las últimas décadas.

Del lado gubernamental pareciera que hay una desesperación por concretar en el menor tiempo posible el gasto en la infraestructura física contemplada dentro de la propuesta de presupuesto para el ejercicio fiscal 2013. Parece que se está subestimando en forma reiterativa la capacidad de resistencia de las comunidades organizadas. Pareciera que se desea orillar al país al borde del abismo. ¡Será que no han sido suficientes años de confrontación y conflictividad! Se estaría apostando por agudizar las contradicciones sociales prevalecientes.

Uno de los grandes desafíos inmediatos tendrá que medirse desde la óptica de emprender procesos de auténtico diálogo. Aunque pareciera que será todo lo contrario. En un diario conservador español se titulaba ayer: “Ha llegado la hora de ofrecer a España algo más que austeridad”. Según las declaraciones del Presidente francés, el socialista Hollande. Traigo a cuento la cuestión pues con ello intento evidenciar que en otras latitudes el poderoso sector económico y el poder político, discuten de una crisis que golpea a enormes segmentos de la población mediante la búsqueda de opciones que no se concentran en un único canasto. Se buscan alternativas, otras opciones. En tanto aquí es en otro sentido. Como ironizaba una caricatura de Quino de hace una buena cantidad de años, en boca de Mafalda: “Hay personas que dicen aproximarse al futuro viéndolo desde su espejo retrovisor”.

La desesperación de la población no puede ser una situación que se vea desde una “ventana” que nos hace ajenos a la totalidad de la problemática. No es posible o no es deseable que se siga viendo con total desprecio a importantes segmentos de nuestra población. No logro concebir que las crisis, los choques y las movilizaciones que se producen en otros países, aquí sencillamente se subestime al pueblo y con ello se asuman actitudes que rayan en la imprudencia del buen gobierno. Considerarán desde allá en la sexta avenida entre quinta y sexta calles, de la zona 1, que el escenario tenderá a complicarse cada día. ¿O será que ya caímos en el falso alarmista? ¿Seremos nosotros los confundidos?

Hay una responsabilidad histórica en las acciones de nuestros políticos. No es posible que se continúen produciendo actos que ignoren la crisis socioeconómica en la que se encuentra inmersa la inmensa clase media. No puede seguir negándose la búsqueda de satisfactores a las necesidades de una mayoría, que por el momento de manera silenciosa clama por superar sus actuales carencias alimentarias y nutricionales. No es posible que se preste oídos sordos cuando se solicita un diálogo susceptible de concretar las aspiraciones de una mayoría que no se ve representada en los organismos del Estado de Guatemala. Todos los huevos se han puesto en un solo canasto. Si se produce un fracaso en esta parte de la gestión pública, esa estruendosa caída nos arrastrará a todos.