Todos contra?


La pobreza, la concentración de la riqueza, la falta de solidaridad y equidad social, son las causas de la criminalidad, de la inmigración y del deterioro social.

Juan Francisco Reyes López
jfrlguate@yahoo.com

Todos estamos en contra de que el progreso no sea compartido, que el gobierno carezca de recursos que le permitan elevar el nivel de educación, salud e infraestructura para que la ciudadaní­a disfrute, se beneficie de los resultados macroeconómicos que no pueden ser el patrimonio de unos pocos.

La criminalidad está en constante aumento, el Gobierno nos deja con los más altos niveles de muertes, robos, tráfico de drogas en la historia. Plantear que se va a combatir y controlar la delincuencia y el crimen no puede realizarse de la misma manera que chapear, como en la época de Ubico.

La raí­z es la que debe de extirparse y ello no se logra si no reconocemos ante nuestro prójimo, ante nuestros conciudadanos, que el deterioro económico y social es la causa que fomenta la violencia, la inseguridad y el crimen. Solo un ciego puede justificar que no mira, solo un sordo puede decir que no escucha el reclamo que todos los guatemaltecos expresan es el derecho para ellos, sus hijos y descendientes de una mejor oportunidad.

Cuando en el pasado se ha hablado «del clamor de la tierra», se ha respondido que el planteamiento es «el clamor por una vida mejor». ¿En qué consiste esa vida mejor? En poder garantizarle a los jóvenes, la mayorí­a de los votantes, que tendrán la oportunidad, gracias a la inversión pública en educación y en salud, de ser ciudadanos útiles, que no tendrán que inmigrar, que podrán con su trabajo honrado ser sujetos de un salario justo y digno, que sus ingresos les permitirán cubrir el costo de la canasta básica, satisfacer las necesidades de su hogar, que sus posibilidades mejorarán para que con su esfuerzo y trabajo honrado puedan afrontar los gastos de un matrimonio y una familia.

Cuando un candidato pretende satisfacer el reclamo social a «cachimbazos», nos está negando el futuro, nos está planteando el regreso a la confrontación, al ubiquismo. No es a base de la fuerza, de un estado policial como se desarrolla y progresa la democracia, la fuerza contradice a la razón, es como no reconocer que la razón de la criminalidad y de la prostitución no tiene otra justificación que no sea el hambre.

Los gobiernos que nos ofrecen soluciones a «puro tubo», que no se atreven a aceptar que el Estado es el garante del desarrollo social y que por tanto debe de afrontar y confrontar, si es necesario, a los que teniendo mucho más recursos pagan menos impuestos de los que pagan en cualquier otro paí­s donde también tienen inversiones, es un gobierno que no da un horizonte.

Pros y contras pueden tener ambos binomios, pero quienes ya los han analizado y comparado reconocen la enorme diferencia que intrí­nsicamente tiene uno del otro. «Regresaremos al Ubiquismo o nos inclinamos por un Arevalismo».

De nada sirve hablar si las palabras son vací­as, el próximo gobierno debe ser el que se comprometa con todos los habitantes para que con equidad dé a cada quien la oportunidad de una vida mejor.