Un éxito total lo constituyó la realización del VII Festival Manifestarte, el 29 de noviembre recién pasado en el Cerrito del Carmen, zona 1, en el cual hubo una serie de actividades que comprendieron: plástica, teatro-danza, literatura, cantautores, fotografía, marimba/jazz, música y niños-as/juego. Es ésta la primera vez que me acerco al Cerrito para este Festival, pero quedé gratamente sorprendido con la perfecta organización que se observó en todas las áreas en torno a la colina, así como la atención del personal hacia el público asistente.
En el programa ilustrativo de mano se lee: «Guatemala tiene hambre, nuestros ríos tienen sed, niñas y niños quieren jugar sin violencia, conservar la bondad en una sonrisa, escuchar ritmos, trazar ideas, escribir sueños, en el día a día expresarse con Paz. Alimentar el espíritu de la Primavera, cultivar el arte que nos une, construir un mundo más humano.»
UN CREADOR OLVIDADO
Se me ocurre que para el VIII Festival Manifestarte del año entrante, 2010, se hiciera una alusión a Juan Corz, e incluso construir una imagen en bronce y colocarla en un lugar preferente. En el año de 1824, el historiador Jesús Fernández, escribió la Monografía de la Ermita del Cerro del Carmen, en donde se lee todo lo concerniente de la llegada de Corz, hasta la escogencia del sitio en donde se edificó la Ermita.
UN QUIJOTE QUE NO CORRESPONDE
En el área de teatro, por la tarde, el grupo Los de la Comedia presentó «El Quijote y Sancho Panza», de la que dice, en un volante repartido en el público, que es una «juglarada medieval para un ñaque y mirones, basada en los personajes de Miguel de Cervantes, con las interpretaciones de: Jorge Hernández Vielman es: «El Quijote de la Mancha y Gustavo Santos es Sancho Panza.»
En ese volante se agrega, dirigido al público: «Si vuestro ánimo así lo dispusiera, podemos pintar la vida con nuestra paleta de colores en tertulias sociales, estudiantadas y hasta en velorios y piñatas, para descubrir en cada Sancho a su propio Quijote». Es decir, se ofrece a domicilio y para niños. Y aquí está el quid de la cuestión, pues lo presentado y visto, dista de la realidad cervantista, cuando mezcla guatemaltequismos y se habla de «tecnologías», nada de ello fue escrito por Cervantes, pues el Quijote data del siglo XVII, y al hacerlo para niños se les da una imagen distorsionada de una obra de alto prestigio en la literatura universal.
Cuando leí en el programa que se representaría El Quijote, como cervantista me alegré, pero lo que se está haciendo con esta novela de tan alto respeto, me disgustó. A El Quijote hay que respetarlo. Me extrañó que se diga en ese volante que es una «juglarada medieval para un ñaque», pues estas palabras significan según el Diccionario, la primera (talvez de juglar), persona que por estipendio o dádiva cantaba o recitaba poesías de los trovadores»; bajaron, los dos, a pedir dinero al público. La segunda: «conjunto de cosas inútiles y ridículas.»
La idea de presentar algunas estampas de El Quijote es buena pero hay que ajustarla a la realidad cervantista para que no devengan en una parodia circense.