Todo por el seguro dental



«Rehabilitación oral completa. Ahorre hasta 75%», dice uno de los tantos avisos que se reparten en El Paso, la ciudad fronteriza con Ciudad Juárez, donde los dentistas mexicanos reciben a cientos de estadounidenses que a diario cruzan «por un dolor de muelas».

En esta ciudad de casi un millón de habitantes en el suroeste de Texas (sur de Estados Unidos), cuenta la Patrulla Fronteriza que unos 20.000 peatones cruzan cada dí­a desde México bajo estatus «legal», que el tráfico de droga es «el cáncer de la zona», que hay dudas sobre la efectividad del muro y que la travesí­a de los indocumentados amerita un gran despliegue de recursos.

Pero en ninguna estadí­stica figura la cifra de jubilados o jóvenes estadounidenses de origen «caucásico» y desprovistos de seguro dental, que a diario hacen filas en una calle de La Plaza San Jacinto, en pleno centro de la ciudad, para ir al dentista en Ciudad Juárez (México, 3 km al sur).

«Los buscamos todos los dí­as y ofrecemos transporte gratis de ida y vuelta», dijo a la AFP Gilberto, uno de los conductores de las siete camionetas del consultorio Washington Dental Clinic con matrí­cula de Chihuahua, el Estado mexicano al que pertenece Ciudad Juárez.

«Los llamé hace dos dí­as para hacer la cita», narró Ursula Taylor, una alemana de 70 años, esposa de un militar estadounidense que no tiene seguro dental porque, como dijeron los otros pacientes en la fila, «es costoso pagar ese seguro o ir al dentista sin seguro» en Estados Unidos.

Taylor espera en «la última parada que hace la camioneta antes de pasar la frontera y después de buscar pacientes en sus casas, hoteles o aeropuertos», detalló Gilberto, quien hace este recorrido hasta seis veces al dí­a con una clientela que va de cuatro a diez personas.

La mayorí­a son jubilados que viven en Texas o Nuevo México, ambos estados adyacentes de la frontera mexicana, «pero también vienen personas de bien lejos», contó José, el encargado del estacionamiento donde los pacientes dejan sus automóviles y esperan la camioneta que los llevará al lugar donde aliviarán un dolor de muelas, se harán cosmética dental o cambiarán coronas.

«Rehabilitación oral completa (28 cubiertas de porcelana). Precio en USA=$12.500 hasta $15.000 – Nuestro Precio= $4.500», vende uno de los tantos avisos en inglés que van encartados en los diarios locales, se leen en revistas o cuelgan en vallas por la ciudad.

«Son clí­nicas limpias, con doctores mexicanos, la atención es excelente, siempre tienen a alguien que hable inglés», afirmó Jim Cleveland, un retirado de 60 años que trabajó como mecánico de autos para el gobierno de Nuevo México, y que la semana pasada viajó por sexta vez 145 km desde su casa para cruzar a México por El Paso para tratar las caries de su esposa y las coronas de él.

Algunos aprovechan el trayecto para comprar medicamentos y «aunque las leyes estadounidenses exigen una prescripción, hay muchos antibióticos, por ejemplo, que igual podemos pasar», aclaró Cleveland.

Este cruce es vox populi, la dirección de las paradas de las camionetas mexicanas rumbo al médico la da incluso el funcionario de una corporación de desarrollo económico de El Paso, quien agrega: «Puede que haya gente que está yendo a Juárez a operarse enfermedades de la vista con láser».

«Es una ironí­a, pero mientras recibimos mexicanos de Ciudad Juárez con dificultades de visa y de dinero suplicando un tratamiento de avanzada para enfermedades serias como tuberculosis o un cáncer, los americanos cruzan por algo tan básico como un dolor de muelas», dijo Manuel de la Rosa, vice decano de la Escuela de Medicina de la Universidad Técnica de Texas en El Paso.

El seguro de salud en Estados Unidos cuesta en promedio 12.106 dólares anuales por familia, según un estudio reciente de Foundation Kaiser Family, que agregó que unos 47 millones de personas no tienen seguro de salud, una cifra conservadora para otros sondeos.

Pero en El Paso, una de las zonas más pobres del paí­s, cerca del 30% de las familias ganan el mí­nimo: entre 20.000 y 30.000 dólares al año.

«Yo puedo pagar mi seguro médico, pero no el dental. Menos mal que vivimos cerca de México», afirma Cleveland, un hombre que sin embargo dedica palabras duras a la inmigración indocumentada y que está orgulloso de ser de «Estados Unidos, el mejor paí­s del mundo», según dice antes de subir a la camioneta que lo llevará a un dentista en el paí­s de «los ilegales».