Todo pinta para un fiasco más


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Nadie con dos dedos de frente se traga la píldora que Jorge Serrano Elías desde hace algún tiempo nos quiere hacer tragar. Poco a poco, con mucha paciencia y astucia se ha venido pintando como el estadista que perdimos al haber salido del poder de muy mala manera por el sinnúmero de engaños y embustes por todos conocidos, pero veinte años después ahora intenta pintarse como un niño inocente que yendo a hacer su primera comunión es tratado ingratamente.

Francisco Cáceres Barrios
fracaceres@lahora.com.gt


En otras palabras, ha estado preparando el terreno para su pronto regreso al país, pero no como delincuente sino como héroe nacional.

    No me equivoqué. Después de aquel relevo gubernamental varias veces expresé que nada extraño sería que tarde o temprano Jorge Serrano Elías volviera al país, pues con el respaldo de tantos millones de quetzales sustraídos de los gastos confidenciales, tenía hasta de sobra lo suficiente para abrirse paso en cualquier otro país, para luego ocurrir lo que ahora estamos viendo. Otra vez nos toca ver el engatusamiento masivo de la población ya tradicional en nuestros políticos, capaces de vender unos cuantos trozos de piedrín como pepitas de oro.

    Pero no todos los chapines somos caídos del tapanco para escuchar tranquilamente expresiones como estas de Jorge Serrano Elías: “Creo hay una apertura en el país. Me han hablado de que el Organismo Judicial ha cambiado; por eso vamos a probar apegados a derecho” ¿No es eso un claro indicio de estarse aceitando la maquinaria para que funcione como el más puntual de los relojes del mundo? Eso, a mí me produce basca y ¿a usted estimado lector no le causa el mismo efecto? Si esa misma pregunta se la hago a la inmensa cantidad de nuestra gente que la ética, valores y principios les viene del norte, pues seguramente ni les va ni les viene, pero para quienes sabemos que anular una orden de captura es pan comido cuando se “saben hacer las cosas” provoca profundos sentimientos de frustración, de fracaso o decepción.

    Estos eventos y otros más son los que me hacen reaccionar  enfáticamente en contra de las intenciones del actual gobierno de modificar la  Constitución argumentando querer cambiar el Estado fallido actual en que vivimos. ¿No reza textualmente su Artículo 4º: “En Guatemala todos los seres humanos son libres e iguales en dignidad y derechos”?, ¿entonces, cómo va a ser posible realizar una declaración indagatoria por videoconferencia en el Ministerio Público a alguien que está formalmente acusado al menos por catorce delitos, incluyendo la transgresión a la  Constitución de la República, desacato, rebelión y abuso de autoridad, mientras que a quien se haya robado una gallina del corral vecino a su champa se lo llevan pie con jeta a practicarle similar diligencia? Por ello aseguro que quien dijo que “en Guatemala se ven muertos acarrear basura” se quedó tremendamente corto.