todo está en el nombre


Hay un Veloz, un Bueno, un Grueso y varios Delgado, un Paz y un Guerra, un Coronel y un Rey. Por haber, en los Juegos Olí­mpicos de Pekí­n-2008 hay hasta un Brad Pitt.


La mayorí­a de los 10.000 atletas participantes se van ir a casa sin medallas pero sus apellidos no pasaron desapercibidos en los lugares de competición.

Si alguna vez hubo un nombre apropiado para un deportista olí­mpico es el de Juan José Veloz, pero eso no le bastó al nadador mexicano que quedó eliminado en las series de 100 y 200 metros mariposa.

El de Daniel Grueso suena menos atlético, aunque al velocista colombiano de 1,80 metros de estatura y 79 kg de peso no le sobra ni un gramo, como se pudo ver en las series eliminatorias de 100 y 200 metros planos.

En eso no se diferencia mucho de la «sirena» mexicana Blanca Isabel Delgado o del futbolista hondureño Edder Delgado. Bueno es el atleta brasileño Daniel, aunque eso tampoco le garantiza subirse a uno de los escalones del podio.

En tiempos de «tregua olí­mpica», es muy oportuno el apellido de la venezolana Jessica Paz, cuyo equipo no pudo dar mucha guerra en el voleibol femenino, al caer eliminado en la primera fase en su debut olí­mpico.

El lanzador chileno Ignacio Guerra entrará en combate el jueves para alcanzar una final olí­mpica, lo que no pudo lograr pese a su dirección desde el centro del campo la futbolista argentina Mariela Coronel.

Y el Rey, Julio, el atleta española que fue segundo en la maratón del Mundial de Parí­s-2003, tratará de coronarse finalmente en Pekí­n.

Un oro que ya está decidido es el del apellido más largo, que se lo llevó la la pesista tailandesa Prapawadee Jaroenrattanatarakon, incluso antes de colgarse el tí­tulo en la categorí­a de de hasta 53kg.

Antes su nombre no era tan impronunciable, pero se lo cambió el año pasado por pura superstición. «La adivina me dijo: «Si cambias de nombre ganarás el oro», explicó la joven de 24 años. «Algunas personas creen en adivinos y yo soy una de ellas, o sea que seguí­ su consejo», explicó.

El más corto es sin duda alguna el de la también pesista norcoreana O (Jong Aer), a quien le dio un berrinche cuando vio como se desvanecí­a su récord olí­mpico y con él todas sus aspiraciones de oro.

Pero la estrella de estos Juegos es sin duda Brad Pitt, un boxeador australiano del peso pesado a quien sus compañeros apodan «Hollywood», y que con un oro en los últimos Juegos de la Commonwealth ya demostró que tiene derecho a ser famoso por algo más que por su nombre de estrella del cine.