Tiros al aire


Una intensa campaña se viene realizando para hacer conciencia entre la población sobre el peligro que significan los disparos al aire que muchos hacen para unirse a la «celebración» de las fiestas de Navidad y Año Nuevo. Siendo el nuestro un paí­s tan violento en el que la proliferación de armas de fuego es impresionante, ese llamado cobra enorme sentido porque hay evidencias concretas de cómo las balas perdidas han cobrado vidas de personas inocentes que salen a la intemperie a compartir con sus familiares esas horas especiales de la medianoche en ambas fiestas.


Por alguna razón que no ha sido suficientemente estudiada, somos un pueblo dado a la celebración bulliciosa de nuestras fiestas con cohetes y explosiones de distinto tipo. En pocos lugares del mundo se dan las coheterí­as que caracterizan la llegada de la medianoche el 24 de diciembre y el 31 de enero, marcando así­ el inicio de la Navidad y el Año Nuevo, respectivamente, lo cual se hace en medio de un estruendo enorme. Y muchos se suman al bullicio disparando sus armas de fuego hacia arriba, al cielo, sin entender que la bala tiene que bajar. Expertos indican que una bala lanzada en forma vertical hacia arriba es menos peligrosa que una disparada en ángulo de 45 grados, pero ambas pueden ser mortales.

En otras latitudes la celebración navideña es menos ruidosa y explosiva que en Guatemala, pero es muy difí­cil combatir una costumbre tan enraizada entre nuestra gente y que se manifiesta especialmente como parte del mismo fervor religioso. Baste ver que las parroquias de todo el paí­s son parte del problema porque la celebración de sus fiestas particulares se caracterizan por el lanzamiento de bombas sumamente ruidosas que molestan a los vecinos.

Pero así­ como se ha ido haciendo conciencia sobre el perjuicio ecológico que causa la quema del diablo, también es importante que se haga conciencia de que el abuso con lo cohetes genera un ruido y humo que son contaminantes del ambiente y que tenemos que ir abandonando esas prácticas insensatas. Pero más aún la de los disparos al aire que son una muestra del salvajismo propio de un paí­s en el que el arma de fuego está en manos de demasiada gente que no sabe usarla.

La concentración de habitantes en el área metropolitana hace que la probabilidad de un accidente fatal por disparos al aire de arma de fuego sea muy alta, como alta es también la probabilidad de que alguien resulte lastimado con quemaduras o amputaciones como resultado de esa medio bárbara costumbre de celebrar haciendo explotar la pólvora.