Tí­bet, Kosovo y Rusia, ejes de reunión de cancilleres


Los cancilleres de la Unión Europea abordarán el viernes y el sábado en Eslovenia la situación en Tí­bet y un posible boicot a la ceremonia de apertura de los Juegos Olí­mpicos de Pekí­n, aunque la independencia de Kosovo y las relaciones con Rusia también prometen arduos debates.


«Espero discusiones, probablemente no mucho. Diremos o escribiremos algo. Creo que aquellos que han propuesto la discusión (sobre Tí­bet) están preparando un borrador», dijo el ministro esloveno de Relaciones Exteriores, Dimitrij Rupel, cuyo paí­s ejerce la presidencia de la UE, al referirse a la cuestión más candente del encuentro informal de dos dí­as, en el que no se toman medidas oficiales.

«La discusión será durante el almuerzo del sábado. Supongo que puede decirse mucho sobre Tí­bet: ha habido ví­ctimas, ataques contra embajadas chinas y mucho más», agregó.

El canciller francés, Bernard Kouchner, habí­a manifestado el martes su deseo de que la UE adopte en esta reunión en Brdo pri Kranju (cerca de Liubliana) en Eslovenia una posición común, teniendo en cuenta «las relaciones con ese gran paí­s que es China» y «los sufrimientos de los tibetanos y las violencias actuales».

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, evocó abiertamente la posibilidad de boicotear la ceremonia de apertura de los Juegos Olí­mpicos, el 8 de agosto.

El primer ministro de Polonia, Donald Tusk, anunció que no tení­a intención de asistir a esa ceremonia. «La presencia de polí­ticos en la inauguración de los Juegos me parece inoportuna», explicó a un diario polaco de este jueves.

El canciller esloveno Rupel no precisó sin embargo si la discusión de los ministros abarcará la cuestión de la ceremonia de apertura de los Juegos y reiteró que la UE esperaba que «las autoridades de China y los representantes de Tí­bet puedan alcanzar un acuerdo, una reconciliación».

China advirtió el jueves a los ministros de la UE que no se entremetan en sus «asuntos internos» y que se abstengan de enviar una «señal engañosa» al Dalai Lama, lí­der espiritual del budismo tibetano, a quien Pekí­n acusa de fomentar los disturbios.

«Tí­bet es, por completo, un asunto interno de China y no aceptamos ninguna injerencia extranjera», declaró el portavoz de la cancillerí­a china, Qin Gang. «Espero (…) que no enví­en una señal engañosa a la camarilla del Dalai», añadió.

La represión china de las manifestaciones de este mes en Tí­bet y en enclaves tibetanos de otras provincias dejó unos 140 muertos y 1.000 heridos, además de 400 detenidos, según un balance de los dirigentes tibetanos en el exilio.

El balance oficial chino de los disturbios es de 20 muertos, todos ellos a manos de «agitadores» independentistas.

Además de la situación en Tí­bet, los cancilleres europeos analizarán las relaciones con Rusia, de cara a las negociaciones que deberí­a iniciarse a fines de junio sobre un amplio acuerdo de asociación.

Desde hace meses, los dirigentes de la UE reconocen la importancia de lograr una posición común ante Moscú, en lugar de privilegiar las relaciones bilaterales, como hacen Francia y Alemania, beneficiando al Kremlin.

El sábado el debate se volcará sobre Kosovo, tras su proclamación de independencia unilateral el pasado 17 de febrero, reconocida por varios paí­ses de la UE pero eje de gran tensión con Serbia, que se niega a aceptar la pérdida de un territorio que considera cuna de su cultura, y de Rusia, su principal aliado.

Ante las tubulencias creadas por la cuestión kosovar, la UE deberí­a reiterar que los paí­ses de la región tienen un futuro europeo.

«La discusión será durante el almuerzo del sábado. Supongo que puede decirse mucho sobre Tí­bet: ha habido ví­ctimas, ataques contra embajadas chinas y mucho más.»

Dimitrij Rupel

Canciller esloveno