La industria textil estima que en el 2008, la producción disminuirá entre 10 y 15 por ciento, debido al bajo perfil de competitividad y a las condiciones adversas que se tiene para la instalación y operación de plantas de producción.
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A criterio de Carla Caballeros de la Comisión de Vestuarios y Textiles (Vestex), la desaceleración de la producción en el país obedece al incremento en los costos de producción y al fortalecimiento de la competencia internacional.
«Esperaríamos que las exportaciones también disminuyan en la misma proporción (…) es de esperarse que esto tenga repercusiones negativas en la economía nacional, como el despido de miles de trabajadores que participan en la industria» comentó.
Según los datos de Vestex, del año 1996 al 2004, la industria reportó un aumento de 100% en la contratación de personal; sin embargo, a partir del 2005 las condiciones negativas para operar obligaron a cientos de empresas a cerrar sus puertas y a despedir a sus trabajadores.
Hasta el 2007 se perdieron 44 mil empleos, que en su mayoría pertenecían a mujeres y jóvenes; «personas que difícilmente encontrarán un trabajo en el sector formal con todos los beneficios que se ofrecen», afirma Caballeros.
Sin embargo, en la actualidad, el sector textilero representa el 10% del empleo formal, que se concentra en 80% en la ciudad de Guatemala, por lo cual Vestex le atribuye ser la región con menores índices de pobreza.
En problemas
Caballeros atribuye la supresión de empleos al bajo nivel de competitividad del país, en tanto que los constantes aumentos al salario mínimo oficializados por decretos gubernativos desestabilizan los balances de las empresas exportadoras, que ofrecen pagos extras por productividad.
Asimismo, la directiva de Vestex asegura que los empleados cuentan con programas de salud y seguridad ocupacional, acceso a capacitaciones sobre procesos productivos y legislación laboral, que respaldan su compromiso con el incremento en la generación de empleos formales.
Los altos costos de la energía eléctrica por falta de competencia nacional y la depreciación del dólar son factores que también encarecen la producción nacional, según Caballeros, no obstante este incremento no puede ser agregado a las ventas en el exterior, ya que el mercado internacional se aprecian los costos bajos.