Dos semanas después del inicio del juicio contra dos mujeres implicadas en el asesinato del sacerdote José María Ruiz Furlán, el proceso se reanudó esta mañana en el Tribunal Cuarto de Sentencia Penal.
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Hoy fue escuchada la declaración en calidad de testigo de Jorge Luis Alvarado, médico que practicó el análisis forense al fallecido religioso.
Alvarado explicó en su análisis que las heridas que la víctima presentaba no eran producto de la caída sino de «alguien que iba en su compañía, a su lado o delante de él», refirió y añadió que las heridas fueron provocadas «con un objeto romo» e «inmediatamente».
Las anteriores declaraciones coinciden con la acusación que el Ministerio Público realiza contra María del Carmen Barrera Aragón y Carmen Lucía Dávila Barrera, quienes enfrentarán cargos por encubrimiento propio.
Según el fiscal Milton Durán, las acusadas pudieron observar a los victimarios, ya que se encontraban muy cerca del religioso la noche del crimen.
Barrera Aragón manifestó en su primera declaración que sólo había escuchado un disparo y que se había tirado al suelo sin saber de dónde venía el ataque; posteriormente dijo haber corrido hacia la casa parroquial para dar aviso de lo sucedido.
En el presente juicio se contempla la declaración de más de cien testigos.