Territorialidad y medio ambiente


Hillary Clinton, secretaria de Estado de Estados Unidos, ofrece el discurso de apertura por la Sesión del Tratado del Polo. FOTO AFP TIM SLOAN

Las reivindicaciones territoriales sobre el fondo marino del írtico y la preservación del medio ambiente en la Antártida centrarán hoy la primera reunión diplomática consagrada a los dos polos de la Tierra.


La secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, abrirá en Washington los trabajos de este encuentro que continuará el resto de la semana en Baltimore (Maryland), a una cincuentena de kilómetros al norte de la capital.

Aunque el programa oficial menciona sólo la celebración del 50 aniversario del Tratado de la Antártida, que reservó la región del Polo Sur a las actividades pací­ficas y garantizó la libertad de investigación cientí­fica, las delegaciones oficiales en realidad discutirán sobre petróleo y la plataforma continental en torno al Polo Norte.

En un momento en el cual el calentamiento global ha abierto nuevas rutas marí­timas en el Gran Norte, la presencia de importantes yacimientos de gas y petróleo suscita un interés «feroz» en los paí­ses con costa en el Artico, indicó recientemente el nuevo embajador francés encargado de las negociaciones internacionales sobre este tema, Michel Rocard.

El Artico almacenarí­a reservas inexploradas de unos 90.000 millones de barriles de petróleo y aún más de gas, según las estimaciones de la agencia estadounidense de investigación geológica, USGS.

Estos nuevos recursos representan el 13% del petróleo no descubierto, el 30% del gas natural no descubierto y el 20% del gas natural lí­quido no descubierto en el mundo.

Cinco paí­ses se disputan así­ este tesoro, puesto al descubierto gracias al derretimiento de los glaciares: Estados Unidos, Rusia, Canadá, Noruega y Dinamarca, cuya isla de Groenlandia podrí­a volverse independiente.

Rusia, que simbólicamente plantó una bandera debajo del Polo Norte en 2007, anunció recientemente su intención de militarizar el Artico, para proteger sus intereses.

«Es necesario crear unidades militares (…) en la zona del Artico de la Federación Rusa, para asegurar su seguridad militar», explicó el Consejo de seguridad ruso en un documento publicado a fines de marzo.

El gobierno conservador canadiense, que convirtió la defensa de la soberaní­a en el Artico en su caballito de batalla, busca extender a 200 millas su control en las aguas árticas.

Ottawa no ha cesado de reafirmar en los últimos meses su soberaní­a sobre esta región, en particular sobre el Pasaje del Noroeste, un estrecho que se desliza entre miles de islas deshabitadas y que es percibido por algunos como una ví­a marí­tima futura entre Europa y Asia, gracias al derretimiento de los hielos.

Pero Estados Unidos y otros paí­ses consideran que se trata de una ví­a marí­tima internacional y por lo tanto, de pasaje libre.

Además de los Estados del Consejo del Artico, la reunión agrupará también a los del Tratado de la Antártida, primer tratado moderno de control de armamentos.

Esta región también se ve amenazada por el calentamiento global, que podrí­a acelerar dramáticamente los ciclos de desaparición del casquete glaciar, lo que provocarí­a un aumento de cinco metros del nivel de los océanos, amenazando a territorios enteros.

HILLARY Convención


La secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, se declaró hoy en Washington «resuelta» a lograr que el Congreso ratifique la Convención sobre el derecho al mar de las Naciones Unidas, en la primera reunión diplomática consagrada a los dos polos.

En un momento en el que el calentamiento global ha abierto nuevas rutas marí­timas en el Gran Norte, la jefa de la diplomacia estadounidense prometió que Estados Unidos cooperará con los otros paí­ses con costa en el írtico (Rusia, Canadá, Noruega y Dinamarca) para «fortalecer la paz y la seguridad, apoyar el desarrollo económico y proteger el medio ambiente».

«Los cambios en curso en el írtico tendrán un impacto a largo plazo sobre nuestro futuro económico, nuestro futuro energético y, por supuesto, el futuro de nuestro planeta», declaró ante las delegaciones de unos 60 paí­ses reunidos en el Departamento de Estado.

«Esto comienza con la Convención sobre el derecho al mar, que el presidente (Barack) Obama y yo misma estamos resueltos a ratificar, para dar a Estados Unidos y a nuestros aliados la claridad que necesitamos para cooperar armónica y eficazmente en la región del írtico», añadió.

Estados Unidos firmó en 1994 este texto internacional de 1982, tras obtener la modificación de algunos artí­culos que consideraba contrarios a sus intereses. Pero la Convención nunca fue ratificada por el Congreso, pese a un esfuerzo del ex presidente George W. Bush en 2007.