Momentos de tensión se viven en La Puya, San José del Golfo entre pobladores de San Pedro Ayampuc, San José del Golfo y trabajadores de la mina que se encuentra en el lugar. Según Antonio Romero, poblador de San Pedro Ayampuc, esta tensión es provocada por los trabajadores que han insultado y golpeado a los pobladores de esa comunidad ante la presencia pacífica que se tiene, en contra de la explotación minera que quieren «imponer» sin información y sin consulta previa.
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Romero dijo que desde hace seis días empleados de la mina El Tambor, Progreso Derivada VII, que se encuentra entre los municipios de San José del Golfo y San Pedro Ayampuc, han provocado a los pobladores que se oponen al proyecto minero de la empresa Servicios Mineros de Centroamérica, S.A.
Indicó que el lunes pasado llegaron observadores de la Oficina del Alto Comisionado de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas (OACNUDH) y de la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH), quienes fueron agredidos verbalmente con insultos por parte del supuesto personal de la empresa minera.
Según Romero los pobladores se encuentran indignados, puesto que la empresa minera no ha considerado el impacto ambiental, económico y social de las comunidades, lo cual ha generado una tensión, pero que esta ha sido provocada por los mineros.
Además aseguró que la provocación ha llegado a los golpes entre los pobladores y trabajadores, pero que se ha tratado que los pobladores actúen en el marco de la ley ya que “la violencia incurre en más violencia, el actuar con violencia puede complicar las cosas”, dijo.
Romero responsabilizó a la Municipalidad, al Gobierno y al Estado de Guatemala de lo que desencadene este apuro, puesto que es un conflicto que se les impuso, “pasamos diez años sin saber qué se estaba planeando, entonces el responsable de esto es el gobierno local y central”.
Además manifestó que cualquier cosa que se desligue como lo sucedido en Mataquescuintla Jalapa, será consecuencia de la irresponsabilidad del Gobierno y de las empresas mineras.
CON MENTIRAS
Magali Rey Rosa, activista del Colectivo Madre Selva, indica que este tipo de conflictos ha sido porque las mineras no han proporcionado la información necesaria “han entrado en todos los casos sin ninguna claridad, engañándoles y mintiéndoles a los pobladores”.
“Las mineras entran mintiendo”, es por eso que las comunidades pierden toda confianza y credibilidad para que las mineras se puedan establecer, dice Rey Rosa.
Además manifiesta que para que las mineras ingresen a las comunidades sin provocar tanto conflicto deberán ser “honestos”, porque se puede comprar toda la propaganda para decir que la minería no hace daño, pero en realidad la minería metálica tiene daños ambientales que son inevitables, entonces no se puede mentir de esa forma.
“La contaminación que genera la minería metálica nunca se quita” ya que siempre expulsan ácido de mina, al menos que se instalen plantas de tratamiento, pero la legislación guatemalteca no obliga a que se instalen este tipo de plantas.
Ante esta situación la activista explica que las desventajas de las comunidades son grandes, pero que esto no solamente sucede en Guatemala sino que en todo aquel país en donde las transnacionales mineras se imponen.