La elección interna de la coalición de izquierda Frente Amplio (FA), que gobierna en Uruguay, exhibe fuertes tensiones debido a la lucha por la postulación presidencial, que se dirimirá en junio, polarizada entre el ex guerrillero José Mujica y el ex ministro de Economía Danilo Astori.
Tras el receso veraniego de enero, la interna frentista irrumpió con fuerza con la promoción de un tercer candidato para amortiguar la polarización, y advertencias de que las heridas que deje la carrera impidan luego que los derrotados se alineen detrás del vencedor.
El FA solía manejarse con el consenso de sus diversos integrantes, pero esa práctica quedó sepultada desde que en 2005 Tabaré Vázquez asumió la presidencia en nombre de un partido de izquierda por primera vez en la historia del país.
Ahora, la coalición se someterá en junio a las primeras elecciones internas auténticamente competitivas desde su fundación hace 38 años, y la diversidad de visiones de sus integrantes socava la armonía interna.
El ministro de Industria, Daniel Martínez, renunció con lágrimas en los ojos a erigirse en el tercer candidato ante la falta del apoyo monolítico de su sector, el Partido Socialista (PS), parte del cual apoya a Astori, y al respaldo recibido de otros sectores por el intendente de Canelones (vecino a Montevideo), Marcos Carámbula (independiente de origen comunista), de quien se espera que la semana entrante anuncie oficialmente su candidatura.
El PS se reunirá el fin de semana para ver a qué precandidatura apoya.
El politólogo Oscar Bottinelli advirtió en radio El Espectador que algunos «juegos de candidaturas en los distintos sectores políticos» del FA puede «comprometerle la existencia como grupo monolítico» y «corroer la unidad».
Mientras, Astori y Mujica rechazaron la propuesta del presidente del FA, Jorge Brovetto, de realizar 19 actos, uno por departamento del país, con todos los precandidatos, para «brindar una mensaje de unidad al electorado».
Ambas campañas rechazaron de plano esa posibilidad, aunque participarán en tres o cuatro actos conjuntos.
Brovetto advirtió en Radio Carve que los «enfrentamientos personales le hacen mal» al FA y que los mismos «se dan porque hay diferentes estrategias o diferentes pensamientos».
«Eso (el enfrentamiento) debe suceder entre los diferentes partidos, no en la interna», isinsitió.
En tanto, Mujica advirtó que la lucha interna estaba dejando «heridas muy hondas» y pidió en una conferencia de prensa volver a una campaña «limpia».
El motivo fue la acusación de militantes frentistas en la ciudad argentina de Mar del Plata de que el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner financiaba su campaña en el vecino país.
El ex guerrillero tiene una aceitada relación con los Kirchner, con quienes se ha reunido pese al distanciamiento del presidente Vázquez con el gobierno argentino, debido a un conflicto por la instalación de una planta de celulosa sobre un río limítrofe.
Mujica suspendió los actos que tenía previsto realizar en Mar del Plata del 14 al 16 de febrero, calificó de «opositores» a los que profirieron esas acusaciones y dijo que «tengo mucho apoyo en Argentina y por lo visto también contras».
«Estas cuestiones no contribuyen a unirnos porque dejan heridas muy hondas» que «no nos dejan bien para actuar después de las internas», porque «después del veredicto de junio habrá que alinearse, cualquiera sea el resultado, detrás del que obtenga el apoyo de la gente», advirtió..
Del lado de Astori hay nerviosismo porque la interna se va «ensuciando», según sus voceros, que manifestaron su esperanza de que tras la definición de la candidatura, el FA vuelva a «encontrar el equilibrio» hacia las elecciones presidenciales de octubre.