Costa de Marfil esperaba el lunes los resultados de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de ayer, en medio de tensiones tras la muerte de al menos tres personas y los enfrentamientos entre partidarios de los candidatos Laurent Gbagbo y Alassane Ouattara.
La Comisión Electoral Independiente (CEI) prevé empezar hoy la difusión de los resultados parciales.
Esta comisión debería anunciar antes del miércoles quién de entre el presidente saliente Laurent Gbagbo y el ex primer ministro Alassane Ouattara dirigirá durante los próximos cinco años el país, castigado por una década de crisis político-militares y dividido entre el sur lealista y el norte rebelde.
Después de haber sido aplazadas en seis ocasiones desde el final del mandato de Gbagbo en 2005, los comicios se desarrollaron en un clima de tensión, contrariamente al ambiente más bien tranquilo de la primera vuelta, el 31 de octubre.
El día de la votación, tres personas murieron en enfrentamientos, anunció el representante de la ONU en el país, Youn-jin Choi, en una conferencia de prensa.
El ministerio de Interior señaló el domingo por la noche que un militar y un civil murieron en la región de Daloa (oeste), en circunstancias todavía por determinar. Con las cifras de Naciones Unidas, el balance de estos últimos días era de al menos siete muertos.
Choi indicó sin embargo que los «disturbios» habían sido «más bien localizados». «Pese a los incidentes a veces violentos localizados en el oeste y el norte del país», la segunda vuelta «se ha llevado a cabo globalmente en un clima democrático», concluyó.
Los dos partidos contestaron en cambio las condiciones de la votación.
Por un lado, el partido de Ouattara denunció el «impedimento sistemático» para votar a sus electores, en especial en Abiyán y en el centro-oeste.
El bando de Gbagbo calificó la votación de «globalmente no transparente» en el norte, controlado por los rebeldes de las Fuerzas Nuevas (FN). Comenzó a mencionar la posibilidad de anular las presidenciales en esta zona del país, partidaria de Ouattara.
Bajo toque de queda nocturno desde el sábado -al menos en la zona sur-, el país estaba a la espera del anuncio de los resultados.
El diario estatal Fraternité-Matin publicó que «contrariamente a los discursos oficiales, la actual elección no significa para nada el final de la crisis y de la desconfianza crónica entre los marfileños».
Muchos periódicos, como Nord-Sud (cercano a FN), se preguntaban «a quién beneficia la abstención». Tras una participación excepcional hace un mes (83%), los marfileños se movilizaron mucho menos para esta segunda vuelta, después de una campaña marcada por la violencia.