“Que haya muerto no es prueba suficiente de que haya vivido.” Stanislaw J. Lec
Existen temas que lloran sangre, y que no pueden pasar desapercibidos para nadie, uno de estos es el de las niñas cruelmente asesinadas la semana pasada, y que han conmocionado a parte de la población.
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Acá existen varios elementos que se deben analizar; como la deshumanización de la sociedad, y la decadencia de la misma, asesinar a dos niñitas que aún empezaban a vivir no tiene perdón de nadie, para los que creen en Él, ni de Dios; según reportes periodísticos una se encontraba sujetando un rosario, en ese momento ella se encomendó a Dios, nunca sabremos si la escuchó o no, hasta que muramos, porque no hay forma de comprender esas muertes. Otro elemento es la influencia de algunos medios de comunicación, que en su afán de vender, no les ha importado como hieren a los deudos, es tanto el temor a los mismos, que los abuelos maternos se escondieron prácticamente de los mismos, ¿Por qué? Se preguntaran algunos, por el temor a ser los próximos muertos sería una respuesta, por la desinformación sería otra, porque la mayoría de los medios se han alejado tanto de la población en la competencia por el amarillismo, que es doloroso las fotografías sobre los hechos de sangre que reportan, podría ser la conclusión más certera. Otro elemento doloroso también, se da en que como siempre se especuló sobre las relaciones con el crimen organizado por parte de la madres y tía de las niñas, y como no va a ser así, si el propio Presidente todos los hechos violentos de sangre los asocia con el narcotráfico, la población está alienada y convencida que todo hecho de sangre es producto del narcotráfico o pasional, y la mayoría de las veces no es así, porque es tan fácil solucionar los problemas metiendo a todos los casos en el mismo saco. Y el último y doloroso, la deshumanización de la sociedad en general, en el caso de estas cuatro muertes, como de muchas más, de personas de origen humilde no existen los camisas blancas, no se realizan marchas, no se llenan de listones las principales calles y avenidas. ¿Por qué? Porque los sin nombre no tienen valor para una sociedad desvalorizada, a quien solamente le importa la vida y bienestar de una persona si tiene un apellido “ilustre”, tiene dinero, o vive en un sector exclusivo, las demás víctimas son anónimas, simple y sencillamente, su muerte solamente sirve para abrir un nuevo expediente en el MP, y ser parte de una estadística, sin meditar que cada niña, niño mujer u hombre asesinado es un ser humano valioso al que cualquier desalmado le quita la vida por cien quetzales, y a nadie le importa, al fin y al cabo en este país de contrastes inhumanos los pobres no valen nada.