Tengo Algo Que Dar II


Alejandro_Quinteros

Retomando el tema acerca de la iniciativa Tengo Algo Que Dar, procedo directamente a comentarle mi experiencia de ese fin de semana.

Abordé un bus pensando que iba cerca de Chimaltenango, sin embargo, los guías nos indicaron que nuestro destino sería la aldea Guineales del municipio de Santa Catarina Ixtahuacán, Sololá.

Alejandro Quinteros


La aldea tiene un casco bastante definido, muy cerca del paso del río Nahualate. Cuenta con una alcaldía auxiliar y agencia de Banrural, además de algunas construcciones formales en su centro, incluida una escuela primaria que fue nuestra base. Las casas cercanas al núcleo son algunas de block, mezcladas con otras de adobe o madera. 

La familia que me recibió vive cerca del centro, en un terreno con acceso hacia la calle principal y frente a la escuela primaria. Junto a ella viven varios familiares, cada uno de ellos en su propio módulo, con una pila como centro de convivencia. Las cuatro familias que allí viven han tenido más oportunidades y eso se refleja en los jóvenes que cursan sus básicos actualmente, uno de sus miembros vive desde hace varios años en los Estados Unidos.

A mí me abrió la puerta de su casa la única de las cuatro familias que vive en casa de madera. Formada por el padre, quien trabaja en una finca de caña varios meses del año y pasa en casa únicamente los fines de semana mientras trabaja; la madre, quien conoce muy bien el fino arte de los tejidos y crea de su ingenio güipiles que vende en la cabecera municipal; y un hijo de 4años cuyo entretenimiento son algunos juguetes, cuaderno y crayones, nada de radio ni televisión.

Platicando con ellos, lo que más me llamó la atención y al mismo tiempo me preocupó, porque es algo que se replica en los cuatro puntos cardinales del país, es la falta de opciones y oportunidades. El jefe de la familia tiene unos cinco meses del año en los que la caña no da trabajo y el tiempo le abunda, dedicándolo a tareas domésticas y al cuidado de cultivos en algunas cuerdas que las familias tienen cerca de la aldea. Las opciones son muy pocas, y son poco productivas, al menos no lo suficiente como para dedicarse a ellas todo el año.

Para estudiar los básicos y alguna carrera hay que salir de la aldea buscando lugares más poblados en los que la educación pública no es la primera opción, sino que hay que buscar la privada. Al hacer las compras, a pesar de que se pudiera tener suficiente dinero para comprar una canasta alimenticia bien balanceada, las opciones también son muy pocas y no hay variedad de productos.

Para sacar adelante a Guatemala, empezando por los ciudadanos que se encuentran en una situación menos favorable, es necesario que trabajemos en aumentar sus opciones y oportunidades de trabajo, educación, salud y bienestar. En cuyo caso, el papel del gobierno es generar las condiciones de certeza para que el país sea atractivo a las inversiones domésticas e internacionales, y para que estas inversiones puedan llegar cerca de todos los ciudadanos, generando esas opciones que mejoren su nivel de vida.

No hacen falta siglos, ni décadas, en unos cuantos años, con voluntad política y buen liderazgo otros países en peores circunstancias que las nuestras han salido adelante, generando esas condiciones y con ellas más opciones y oportunidades para sus ciudadanos. Llegó la hora de que trabajemos por una mejor Guatemala construyendo sobre lo que nos une, dejando atrás las conductas retrógradas que promueven la polarización y división.