Temporada de huracanes no afectó al Atlántico


Aunque en el Caribe no hubo este año peligros de huracanes, por el Pací­fico es diferente, ya que la tormenta tropical Patricia amenaza el oeste mexicano. FOTO LA HORA: AFP NASA

Tras el castigo de 2008, ningún huracán ha tocado este año al Caribe ni ha impactado las costas de Estados Unidos, en el epí­logo de una temporada ciclónica en el Atlántico cuya calma los expertos atribuyen al fenómeno climatológico de «El Niño» presente en el Pací­fico.


El perí­odo que suele mostrar las peores tormentas, considerado como pico de la temporada de huracanes, y que comprende los meses de septiembre y octubre, se desarrolla con total pasividad, sin consecuencias para ningún territorio.

El único huracán que se formó a principios de septiembre, Fred, terminó desintegrándose en el Atlántico.

«Esperábamos muy poca actividad para esta temporada. Esto ocurre cuando el fenómeno de El Niño está en el Pací­fico, las aguas se calientan y eso hace que las tormentas se formen allí­ y no en el Atlántico», dijo el experto Lixion Avila, del Centro Nacional de Huracanes (NHC, en inglés) con sede en Miami.

Las posibilidades de que se produzcan nuevos fenómenos en lo que queda del año son bajas, aseguran los expertos. «Históricamente, los años poco activos como éste tienden a no tener actividad a final de temporada», subrayó Avila.

Pese a que su extensa cadena de islas se interpone casi siempre en la trayectoria de los ciclones tropicales -que emergen frente a las costas africanas y se desplazan hacia el oeste por el Atlántico-, esta extraña temporada de huracanes podrí­a terminar de diluirse sin ningún impacto contra el Caribe, ni Estados Unidos.

«Creo que es lo más probable que ocurra porque en años que está presente el fenómeno El Niño, la última parte de la estación es generalmente muy tranquila», dijo el reconocido experto en huracanes William Gray, de la Universidad del Estado de Colorado, quien realiza pronósticos sobre el desarrollo de ciclones desde hace más de un cuarto de siglo.

«El Niño genera vientos cortantes verticales de altura en el Atlántico y se generan condiciones desfavorables para formación de huracanes o para que puedan intensificarse», reseñó Shuyi S. Chen, experta en meteorologí­a de la Escuela Rosentiel de ciencias marinas y atmosféricas de la Universidad de Miami.

«Sin embargo, que haya pocos huracanes no implica que alguno no pueda hacer impacto contra un territorio», advirtió.

«En 1992, con un fuerte desarrollo del fenómeno El Niño hubo pocos huracanes, pero tuvimos a Andrew, un huracán mayor de categorí­a 5 que golpeó en Florida y cerca de Nueva Orleans», recordó Chen.

Los pronósticos previos indicaban que este año podí­an formarse en el Atlántico entre nueve y catorce tormentas tropicales con nombre y de cuatro a siete huracanes, según el último reporte en mayo de la estadounidense Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA).

Hasta el momento, se formaron ocho tormentas tropicales en toda la temporada, y sólo dos huracanes.

Bill, primer huracán de 2009 y que desarrolló enorme poder hasta la categorí­a cuatro (vientos de 217 km/h) en la escala Saffir Simpson -con máximo en cinco- fue el único que tuvo algún efecto. Sin tocar territorio estadounidense, alcanzó la costa sur canadiense donde causó algunos destrozos.

El alivio de tormentas en el Caribe, es un bálsamo para Cuba y Haití­.

La temporada 2008 fue para los cubanos una de las peores de su historia, con una tormenta tropical y tres huracanes que cruzaron la isla y dejaron un grave saldo en ví­ctimas y daños.

Haití­, el paí­s más pobre del hemisferio, se hundió el año pasado en una catástrofe humanitaria por el paso sucesivo de dos tormentas tropicales y dos huracanes que causaron cerca de un millar de muertos y arrasaron viviendas y cultivos.

En Estados Unidos los furibundos impactos de 2008 incluyeron a la tormenta tropical Fay, en Florida, y los huracanes Gustav y Ike, contra las costas de Louisiana y Texas, respectivamente.

«Es una buena noticia que no hemos sido sacudidos por tormentas este año», dijo Gray.

La ausencia de destructivos ciclones le dio un respiro a las compañí­as de seguros que el año pasado debieron hacer frente a una estación que dejó en Estados Unidos más de 60 muertos y 20.000 millones de dólares en daños.

La temporada de huracanes en el Atlántico se extiende durante seis meses entre el 1 de junio y el 30 de noviembre.