El director general de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA), Mohamed ElBaradei, temió hoy en París que las sanciones internacionales contra Irán provoquen una «escalada» entre Teherán, Estados Unidos y Europa.
«Me preocupan mucho las sanciones» contra Irán votadas el pasado diciembre en el Consejo de Seguridad de la ONU, dentro de la resolución 1737. «Pienso que pueden llevarnos a una escalada», declaró ElBaradei a la prensa en París.
Según este responsable, habría que impulsar de nuevo el diálogo con Irán para evitar que este país pase a la fase de «enriquecimiento industrial» del uranio.
«Apoyo cualquier esfuerzo, venga de donde venga, para hacer que Irán se comprometa a negociar globalmente. Debemos encontrar la forma de lanzar de nuevo las conversaciones», pidió.
En este contexto, ElBaradei se mostró interesado por la posibilidad de enviar un emisario francés a Irán, como propuso este país el martes.
«Mi preocupación por ahora es que todo el mundo decida seguir firme en sus posiciones. Alguien tiene que hacer un gesto», pidió.
Un portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores en París afirmó esta semana que Francia podría enviar a una persona a Teherán para discutir «cuestiones regionales», entre otras la situación en Líbano.
Las declaraciones fueron bien recibidas en Irán, cuyas autoridades afirmaron estar dispuestas a recibir a este emisario.
El responsable explicó que la prioridad del organismo que preside es «garantizar que Irán no entre en una fase industrial y que no ponga fin a las inspecciones de la AIEA».
En París, ElBaradei también conversará de estas cuestiones y de la «cooperación en el ámbito nuclear civil» en un encuentro con el ministro francés de Relaciones Exteriores, Philippe Douste-Blazy.
Israel y Estados Unidos, partidarios de severas sanciones contra Irán, hicieron saber que no veían con buenos ojos la idea de Francia.
«Nadie quiere ver a Irán desarrollando un arma nuclear. La pregunta que debemos hacer es qué táctica hay que adoptar», explicó ElBaradei considerando que el «statu quo» que reina actualmente entre las grandes potencias nucleares, que no dan ningún signo de desarmarse era algo «absolutamente injustificado».
La comunidad internacional sospecha que Teherán desea fabricar un arma atómica y disfraza sus intenciones con un programa nuclear civil. Irán amenazó con bloquear el trabajo de los inspectores de la AIEA si comenzaban las sanciones de la ONU.