Deslumbrante el espectáculo inaugural de los Juegos Olímpicos en Beijing y seguramente muy emocionantes y disputadas todas las competencias que se realizan en los diferentes escenarios, que en Guatemala y probablemente el resto del continente americano, muy pocos pueden observar en el mismo momento en que se desarrollan, por medio de la televisión, en vista de las diferencias horarias.
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De todas formas, los aficionados a determinados deportes pueden seguir las transmisiones televisivas en diferido o leer los despachos de las agencias internacionales de noticias en los medios impresos, que no prestan mayor importancia a otras noticias referentes al régimen de la República Popular China y que atañen a la ausencia de libertad de expresión.
La excepción más relevante corresponde a la agencia IPS, que constantemente envía mensajes vía Internet de aspectos disonantes con la información mediática de las justas deportivas. Para citar un par de ejemplos, acabo de recibir en mi buzón electrónico un correo que advierte que no es necesario estar en China para acusar a Beijing por la situación en Tibet, Birmania y Darfur, puesto que basta con reunir voluntades en torno a las herramientas tecnológicas adecuadas, para que organizaciones de derechos humanos utilicen su creatividad en manifestar su descontento con las políticas del gobierno chino en su propio país y en diversas partes del mundo.
Diversas organizaciones emplean sitios en Internet para lanzar protestas contra Beijing, con el objeto de denunciar la falta de libertad de Prensa y para demandar la liberación de alrededor de cien periodistas, ciberdisidentes y bloggers; mientras que otro despacho de la misma IPS señala que el conglomerado de comunicaciones Seven Network, de Australia, ayuda al gobierno chino en disuadir a los periodistas extranjeros que cubren los Juegos Olímpicos, de abstenerse de informar sobre «cinco temas prohibidos».
Un mensaje electrónico enviado por un ejecutivo del 7 Beijing Media Centre (7BMC), subsidiaria de Seven Network en sociedad con la alcaldía de la capital de China habría advertido a los periodistas que no deben informar sobre «asuntos delicados». El 7BMC está a cargo de proveer servicios de telecomunicaciones a los medios internacionales que cubren los Juegos Olímpicos, tales como la norteamericana CNN, la británica BBC y la European Broadcasting Union, que reúne a 120 emisoras radiales y televisivas.
Aunque personeros o representantes del 7BMC se han escabullido en responder respecto a los cinco temas que no deben abordar los periodistas extranjeros en Beijing, en su blog desde la capital de China y en la edición electrónica del diario The Sydney Morning Herald, el periodista Stephen Hutcheon reveló esos aspectos intocables mediáticamente, recordando que el gobierno chino bloquea el acceso a sitios web que incluyan «palabras y a frases relacionadas con lo que el régimen denomina cinco grandes enemigos».
Según Hutcheon, se trata de «la independencia de Tibet, la independencia de Taiwán, los musulmanes de la occidental provincia china de Xinjiang, el movimiento (religioso) Falun Gong, y los disidentes», aunque un codirector del 7BMC dijo desconocer los «temas prohibidos» y cualquier acción de censura.
Sin embargo, la sindical Federación Internacional de Periodistas (FIJ) manifestó su preocupación por esa censura, pese a que, antes de la inauguración de las competencias deportivas, el secretario general del Comité Nacional de los Juegos Olímpicos, Wan Wei, había asegurado a los periodistas «completa libertad para informar cuando vengan a China».
Pero, siempre de acuerdo con la IPS, hay evidencias de que se han bloqueado sitios en Internet a los periodistas en el principal centro de prensa de la capital china, aparentemente derivado de un acuerdo tácito entre el Comité Olímpico Internacional y el Comité Organizador de los Juegos Olímpicos. Como quien dice que hay complicidad para la censura a los periodistas.
(Un ojeroso aficionado a los deportes que se ha desvelado viendo las competencias de los Juegos Olímpicos, le comentó a Romualdo Chinteve: -Es comprensible que los atletas guatemaltecos no logren ninguna medalla, porque no están acostumbrados a competir a medianoche o en la madrugada).