Teatro y bellas artes sin historia


Urge que los diputados consideren un presupuesto para crear una videoteca de los eventos que se desarrollan en la sala del teatro Nacional Miguel íngel Asturias sugieren autoridades de esta institución.

William Orbaugh, director de las Artes, dio a conocer que por falta de un departamento audiovisual, el Centro Cultural Miguel íngel Asturias no ha registrado los testimonios artí­sticos de 30 años de su historia nacional, que allí­ se han presentado.

Gabriel Herrera
lahora@lahora.com.gt

Por ello Orbaugh se acercó al Congreso de la República para que los legisladores consideren una partida presupuestaria de Q15 millones en el próximo presupuesto del Estado, destinados para crear y formar un departamento técnico-humano que desarrolle ese propósito.

No se tiene historia videográfica ni fotográfica de presentaciones de las óperas nacionales e internacionales, de la Sinfónica Nacional, Ballet Guatemala, festivales de junio, presentaciones teatrales, ni lo original de Joaquí­n Orellana denominado sonoros corporales y orquestales.

Tampoco han sido grabadas las temporadas de teatro y conciertos de donde han surgido y se desarrollaron artistas de gran valor como Jorge Sarmientos, Henry Raudales, Amalí­ Selva, Antonio Crespo y otro desfile de talentos nacionales que ahora no pueden ser reproducidos para alimentar de identidad a las nuevas generaciones.

Otros objetivos: poner a funcionar el conservatorio en Quetzaltenango, crear uno en Mazatenango y otro en Livingston, Izabal, cunas estratégicas del paí­s donde hay variedad de artistas y grupos que por falta de incentivos económicos y materiales por parte del Estado no ayuda a potenciar el arte nacional.

Bodegas

El presupuesto del Centro Cultural Miguel íngel Asturias es de Q51 millones, con previsión de un nuevo techo de Q4.5 millones más que ya fue considerado para el nuevo proyecto presupuestario, dijo el funcionario.

Es necesario contar con propia orquesta sinfónica del Teatro Nacional, desempolvar, deshumedecer y rehabilitar los talleres de coreografí­a, peluquerí­a, sastrerí­a, fabricación de escenografí­a que ahora son simples y oscuras bodegas. La oxigenación económica urge para la resucitación de la propia producción artí­stica, concluyó el director de las Artes del paí­s.