«Te devuelvo las llaves» de Carolina Escobar Sarti



I

En estas horas de agoní­a

te devuelvo las llaves

de la puerta las del mutuo pasado

y del incurable porvenir.

Invoco a todos mis muertos

nuestros muertos

lo que se nos muere

y los ojos buscan más allá de la pared

más allá de la ventana y la nube

en ayuno de latidos y amaneceres

por si puede detener el minuto siguiente

la herida, la sangre

su dolor.

***

V

No son las horas las que mueren

soy yo.

Que nunca podré quitarle a mi cuerpo

su memoria de vos

que vuelvo a ser una

luego de ser cómplice de siglos.

No son las horas las que agonizan

soy yo.

Que tengo un solo zapato

en el sentimiento

y por mi garganta cerrada

no pasa ni tu nombre.

No son las horas las que se duelen

soy yo.

Que siento en la boca

el sabor salobre del adiós

cada lágrima

se detuvo por un segundo

al borde del abismo

pero

por aquello del destino

y sus azares

terminé mordiendo el mar.

***

VIII

Antes de mi aire

siempre estuviste vos

durmiendo en el porvenir

antes fuiste

calor de pie descalzo

suspendido en mi bóveda

antes

cansamos a la noche

y le pusimos ojeras a la luna.

Antes siempre

estuviste vos.

Seguí­s estando.

En las tramoyas de este circo

nuestro

la función termina hoy.

Y seguirás.

***

XIII

Perdí­ el arete

al salir de tu cuerpo.

Me perdí­.

Tanta gente

y yo desnuda

sin siquiera sombra

en estas horas

no queda luz

que proyectar.

Estoy agotada

narcotizada de realidad

rebasada por esta miserable derrota interminable

en pleno idilio con

el persistente buitre

que vuela sobre

nuestro cadáver.

***

XVII

Nadie muere

luego de la muerte

según dicen los cadáveres Entonces

es que estoy en el purgatorio

desde nuestra despedida.

Estás demasiado

en todo lo que tocaste (incluyéndome a mí­)

(es insoportable tanta memoria de vos)

tu olor impregna las paredes

las sábanas

la memoria

aquel árbol me toca por tus ramas

mi insomnio es aún más solitario

el pan está enmohecido.

Estoy metida en el ataúd -catatónica-

y aún no muero

respiro

me doy cuenta de todo

quiero gritar y no puedo.

Nadie me oye

no saben que estoy viva.

***

XXIII

El amor nunca se va solo.

Se lleva con él

nuestro tiempo

y su intención.

Nos lleva.

Se lleva el agua

con todo

su manantial subterráneo

su rí­o

y hasta su océano.

No se lleva la flor

sino su olor

y su tierra.

Jamás se va solo

nos vamos con él.

PRESENTACIí“N


El poemario «Te devuelvo las llaves» de Carolina Escobar Sarti será presentado el jueves 30 de septiembre a las 18:30 horas, en el Centro Cultural Luis Cardoza y Aragón de la Embajada de México en Guatemala. Entrada libre.

SEMBLANZA


Carolina Escobar Sarti: Guatemalteca, poeta, escritora, columnista de prensa, investigadora social y catedrática universitaria. Ha publicado cinco libros de poesí­a, así­ como varias obras de investigación social y cientos de artí­culos de prensa. Ha sido invitada a leer poesí­a en México, Argentina, El Salvador, Nicaragua, Panamá, Colombia, Estados Unidos, Hungrí­a, España y Canadá, entre otros.

En Guatemala ha recibido varios reconocimientos de distintos grupos, organizaciones y entidades como la Hemeroteca Nacional, el Seminario de Cultura Mexicana y la Embajada de México, el movimiento de mujeres, varias universidades, la Secretarí­a de la Mujer, la Mesa Nacional de Migraciones, y la Secretarí­a de la Paz, entre otros.

Como escritora ha representado a Guatemala en los festivales de poesí­a de Granada, Nicaragua, 2008 y Medellí­n, 2010; en encuentros de poetas en Hungrí­a, Centroamérica y Argentina, en la Feria del Libro de Barcelona (2004) y en la de México (2009). En el año 2000 recibió el Premio UNICEF a la Comunicación.

Es autora de «Patria mi cuerpo. Historia de una mujer desnuda» (F&G Editores, 2009), «No somos poetas» (F&G Editores, 2006), «Rasgar el silencio» (Editorial Palo de Hormigo, 2003), «Palabras sonámbulas» (Ediciones ces, 2000) y «La penúltima luz» (Ediciones del Pensativo, 1999).