TAN Sí“LO UNA SEMANA


DESDE LA REDACCIí“N

Parecerá un decálogo motivacional; hago la aclaración previa para que no se piense que son soluciones ante la crisis social que atraviesa el paí­s. Pero, es cierto que pueden considerarse unas meras recomendaciones para aplicarse en esta semana, este descanso ideal para hacer catarsis interna y alejarse de lo que nos atormenta. Así­ es la Semana Santa, un tiempo de reflexión más que de solemnidad religiosa. Como guatemaltecos tenemos mucho que reflexionar sobre todo cuando creemos que todo se está cayendo encima y nos sentimos impotentes y vulnerables, entregados a un sistema que ha demostrado ser ineficiente, defectuoso y permisivo hacia ciertos sectores que se benefician de él. Se viene una semana. Tan sólo una semana.


Tan sólo una semana para olvidar. Como si fuese tan sencillo, se dirán muchos guatemaltecos, principalmente cuando el terror se ha colocado cual manto sobre el paí­s y la desesperanza gobierna en todos.

Tan sólo una semana para reflexionar. Incluso por nuestra misma responsabilidad en este ambiente. Si bien, el clima en Guatemala ha venido acarreándose desde hace mucho tiempo, cuando aquellos gobiernos que intentando erradicar cualquier intento de sacarlos de la silla presidencial, olvidaron los problemas reales que hoy han madurado y, por lo visto, no hay un camino para salir. Hablo de la pobreza, la falta de oportunidades, la falta de atención familiar y la protección social, quizá el alimento que nutre la mente criminal del delincuente; pues su única salida y distracción lejos de este desasosiego sea empuñando un arma y conseguirse la buena vida por la ví­a más efectiva para ellos.

Tan sólo una semana para abrazar. Sobre todo a aquellos que nos rodean en el transcurrir de nuestros dí­as, de quienes aprendemos, con quienes nos reí­mos y pasamos buenos momentos, con nuestros padres y hermanos. Abrazar y muy fuerte, y pensar en aquellas personas que en estos dí­as llorarán porque sus seres queridos no sobrevivieron en este intercambio de balas diario. Abrazar con intensidad, largo y tendido, porque en Guatemala ya es casi un milagro terminar cada dí­a sin que algo malo haya pasado en nuestro entorno cercano.

Tan sólo una semana para recordar. Nunca, o muy pocas veces logramos detenernos un instante, quizá unos leves minutos, y cerrar los ojos para revivir algún buen momento vivido. Sí­, ese con el que nos cagamos de risa, o aquel que nos llenó de satisfacción. Puede ser un viaje, una comida, un enamoramiento o hasta una desilusión. No es bueno traicionarse uno mismo creyendo que no hay tiempo para estas cosas. Siéntese en una plaza, compre una hamaca y prepare unas bebidas frí­as y échese a carcajearse fuerte durante un tiempo tendido. Los recuerdos al final forjan nuestra vida y nos permite quedarnos absortos lejos de todo esto. Un ejercicio sano es desempolvar las viejas colecciones de fotografí­as y comprobar que somos un hilo de tiempo y que en ese lapso hemos cambiado.

Tan sólo una semana para decir te quiero. A montones y regarlos por todos lados. Los tequieros nunca están de más, siempre son llaves para abrir espí­ritus y aquí­ ya casi no se usan, o se usan únicamente para fines meramente afectivos y sentimentales. Puede ser por ejemplo, a Guatemala, un: ven que te quiero libre, ven que te quiero sana, ven que te quiero viva, ven que te quiero sin violencia.

Tan sólo una semana. Tan sólo siete dí­as para pensar que la muerte no existe en la forma en que ha ingresado al paí­s y sin pasaporte. Que la cultura de balas no habita ni siquiera en la mente de quienes las defendieron a capa y espada en el Hemiciclo. Que ya no habrá más familias sin su jefe de hogar acribillado mientras trabajaba como piloto. Que Rolando Sántiz será uno de los mártires de la Prensa. Y que cuando se nos venga el golpe de la realidad, pasada la cuaresma, no caigamos presa, de nuevo, de ese temor con el que desgraciadamente nos están haciendo vivir. Hasta pronto.

POR ESWIN QUIí‘í“NEZ

eswinq@lahora.com.gt