Tailandia y Camboya


Responsables militares de Tailandia y Camboya acordaron hoy realizar patrullas conjuntas en la frontera común para evitar nuevos enfrentamientos, después de que la ví­spera se produjese un tiroteo que dejó al menos dos muertos y nueve heridos.


Dos soldados camboyanos murieron y al menos dos más resultaron heridos ayer cuando un diferendo fronterizo que comenzó hace meses en la región del antiguo templo Preah Vihear degeneró en un tiroteo. Tailanda informó por su parte de siete heridos en sus filas.

Un tercer soldado camboyano murió hoy de madrugada tras haber respirado gran cantidad de gases provocados por los repetidos disparos de su lanzacohetes, afirmó un comandante camboyano.

Tras los choques de la ví­spera, militares de Tailandia y de Camboya se reunieron durante cinco horas hoy en el lado tailandés de la frontera en un intento de calmar la tensión. En el centro de las conversaciones estaba el despliegue de tropas de ambos paí­ses en la zona de Preah Vihear.

«Introduciremos patrullas conjuntas para evitar que se repita este tipo de incidente», afirmó el teniente general Wiboonsak Neeparn, comandante del ejército tailandés en la zona, tras reunirse con su homólogo camboyano.

El militar tailandés declaró sin embargo a los periodistas que, pese a la «buena» atmósfera de las conversaciones, se hicieron pocos progresos sobre el contencioso fronterizo en la zona de Preah Vihear y sobre el despliegue de tropas en la región.

«No hubo muchos progresos durante este encuentro, pero las dos partes acordaron quedarse donde están», afirmó precisando que Tailandia no tiene intención de retirar ninguna de sus armas pesadas de la frontera.

También el general Srey Deok, comandante de las fuerzas camboyanas en la zona, confirmó que ambos paí­ses estaban de acuerdo en no recurrir a las armas pero no moverí­an a sus soldados.

«No hay retirada de tropas», afirmó.

El pulso entre Bangkok y Phnom Penh en torno al templo sacrado de Preah Vihear comenzó en julio. Responsable tailandeses acusaron al primer ministro camboyano, Hun Sen, de haberlo explotado para exaltar el fervor nacionalista durante la campaña para su reelección el verano (boreal) pasado.

Pero la agravación de las tensiones bilaterales tampoco le viene mal al gobierno de Tailandia porque deja en segundo plano la crisis polí­tica y los llamamientos a la dimisión del primer ministro tailandés, Somchai Wongsawat, que el 7 de octubre fue blanco de protestas antigubernamentales reprimidas por la policí­a que se saldaron con dos muertos y 478 heridos.

Los manifestantes de la Alianza Popular para la Democracia, el movimiento opositor tailandés que ocupa la sede del gobierno en Bangkok desde el pasado agosto, afirmó que planeaban marchar de nuevo el viernes por el centro de la capital.

Por su parte, el ministro chino de Relaciones Exteriores, Qin Gang, expresó su preocupación por los violentos enfrentamientos en la frontera camboyano-tailandesa y llamó a los dos paí­ses a resolver el diferendo de forma pací­fica.

«Esperamos que los dos paí­ses se moderen y resuelvan el conflicto adecuadamente mediante el diálogo», declaró Qin a los periodistas.