La líder de la oposición birmana, Aung San Suu Kyi, debatió hoy con diplomáticos extranjeros la eventualidad del levantamiento de sanciones impuestas por los países occidentales a la junta militar en el poder, informó la embajada estadounidense en el país asiático.
Aung San Suu Kyi, premio Nobel de la Paz en arresto domiciliario, fue autorizada a reunirse por la mañana con los representantes de Estados Unidos, Gran Bretaña y Australia.
«El encuentro fue consecutivo a un pedido hecho por carta por Aung San Suu Kyi al general Than Shwe (jefe de la junta) para reunirse con representantes de Estados Unidos y de otros países, para debatir sus respectivas políticas de sanciones», dijo a la AFP el portavoz de la embajada norteamericana, Drake Weisert.
«Podemos confirmar que la cuestión de las sanciones se discutió durante la reunión. Pero no deseamos adelantarnos a las discusiones entre Aung San Suu Kyi con las autoridades (birmanas) abordando detalles de la reunión», agregó.
«Pienso que hablaron sobre todo de las sanciones. Daw Aung San Suu Kyi quería hechos precisos», había estimado antes Nyan Win, uno de los abogados de la opositora y portavoz de su partido, la Liga nacional por la democracia (LND).
En todo caso, esta reunión muestra un cambio de ambiente en Rangún.
El viernes pasado, las tímidas esperanzas de una apertura parecían anuladas después del rechazo por la justicia de la apelación de Aung Suu Kyi contra su condena.
La opositora, de 64 años, fue condenado a tres años de reclusión y trabajos forzados, pena conmutada en 28 meses de asignación a residencia, en un caso espectacular durante el cual ella alojó brevemente a un estadounidense que llegó nadando hasta su domicilio.
Actualmente, sigue privada de libertad pero está de nuevo activa.
«Con esta entrevista, Daw Aung San Suu Kyi vuelve a actuar en política», destacó Nyan Win.
Estos hechos darán nuevos argumentos a los partidarios del diálogo. La administración Obama está convencida que es necesario discutir con los militares, aún cuando se mantenga la presión sobre ellos.
Cada vez son más numerosos los que apoyan esta idea, y entre éstos hay que contar también a la propia Aung Suu Kyi .
«Al tiempo de saludar esta oportunidad de reunirnos con Aung San Suu Kyi, seguimos pidiendo a las autoridades birmanas que la liberen inmediatamente», recordó sin embargo Drake Weisert.
Lo que en Rangún hace tres semanas parecía impensable ahora es posible.
«Esperamos que el generalísimo y Aung San Suu Kyi se reunirán dentro de poco», indicó Nyan Win a la AFP.