La ronda de negociación entre Centroamérica y la Unión Europea (UE) del Acuerdo de Asociación fue suspendida ayer en Honduras, luego de la retirada de Nicaragua tras ser rechazada su propuesta de crear un fondo de inversiones por 60 mil millones de euros.
«Deploramos la decisión de una delegación de retirarse de las negociaciones. Entendemos que ésta ha sido anunciada como medida temporal (…). Tomamos nota de que la VII Ronda de negociación ha sido suspendida en consecuencia», asegura un comunicado conjunto de la UE y los países de Centroamérica que permanecen en la negociación: Costa Rica, El Salvador, Guatemala y Honduras.
El jefe de la delegación europea, Petros Mavromichalis, aseguró que «por el momento, el mandato es negociar con los cinco o si es posible con seis, incluyendo a Panamá (…) si se da la retirada permanente de Nicaragua se tendría que hacer una evaluación».
De la misma opinión es Alfredo Trinidad, el negociador de Guatemala, quien aseguró que «se ha suspendido la séptima ronda pero no la negociación; las dos partes entramos a una evaluación, la UE y Centroamérica creemos que después de un tiempo vamos a continuar juntos».
«No puedo decir (cuándo) pero esperamos que se pronto», declaró.
En Costa Rica, responsable por el 70%% de las exportaciones de Centroamérica a la UE y el país que más presionaba para que concluyera la negociación en mayo a fin de que entrara en vigor a principios del 2010, la decisión de Nicaragua ha sentado especialmente mal.
«Ningún país tiene derecho de veto» en esta negociación, aseguró el ministro de Comercio Exterior, Marco Vinicio Ruiz en una conferencia de prensa junto con el canciller Bruno Stagno.
Tras las consultas realizadas este miércoles con el resto de los centroamericanos, «los cuatro países queremos seguir negociando con Europa» para cumplir el calendario, que preveía la firma del Acuerdo de Asociación para inicios del 2010, dijo por su parte Stagno.
El canciller costarricense dijo que San José hizo consultas este miércoles con los otros países centroamericanos y ellos están de acuerdo en continuar las negociaciones con la UE sin Managua, que podría volver a las negociaciones o, eventualmente adherirse al acuerdo.
De hecho, fuentes comunitarias habían informado antes del inicio de la negociación que en esta VII ronda, que se inició el lunes en Tegucigalpa, se iba a analizar la posibilidad de introducir una cláusula en el acuerdo para que en el caso de que un país rechazara firmarlo, esto no impidiera que los demás lo hicieran y al mismo tiempo dejara la puerta para futuras adhesiones, en particular la de Panamá.
Stagno aseguró que la propuesta de Nicaragua de crear un fondo de cohesión por 60.000 millones de euros (unos 78.000 millones de dólares), destinado a compensar las asimetrías entre ambos bloques, había sido «unilateral», pues no existía consenso entre los centroamericanos.
Ningún país, dijo, está en condiciones de hacer el aporte exigían los nicaragí¼enses, que venían siendo criticados en los últimos meses, sobre todo por Costa Rica, por bloquear el avance de las negociaciones.
En Managua, el presidente Daniel Ortega se quejó de que «ha habido actitudes irrespetuosas» de parte de representantes de la UE con delegados de Centroamérica (Nicaragua) y se oponían a que presentara su propuesta para un acuerdo «justo y equilibrado».
Por su parte, el Consejo Empresarial Centroamericano, que aseguró que Nicaragua pidió una «moratoria de seis meses en la negociación», abogó por que continúen las negociaciones con la «participación de todos».
Asimismo, pidió que se garantice «que los intereses de todos los países queden debidamente recogidas en la búsqueda de consensos regionales», además de pedir «flexibilidad» a la UE temas clave para los centroamericanos.
El Acuerdo de Asociación entre Centroamérica y la UE, que empezó a negociarse en octubre del 2007, comprende tres capítulos: el comercial, el político y la cooperación.