Rusia suspendió el proyecto de despliegue de misiles Iskander en Kaliningrad, debido a un cambio en la actitud de la nueva administración estadounidense.
Rusia había amenazado con seguir adelante con el despliegue de misiles en Kaliningrado -enclave ruso entre Polonia y Lituania, miembros de la OTAN y la Unión Europea- si Estados Unidos no retiraba su proyecto de escudo antimisiles en Europa.
«La realización de estos planes ha sido suspendida debido a que la nueva administración estadounidense no está acelerando su proyecto» de instalar un escudo antimisiles en Polonia y República Checa, declaró un alto responsable militar ruso a la agencia de noticias.
«Rusia no necesita desplegar misiles Iskander en Kaliningrado si el escudo antimisiles de Estados Unidos no va a atemorizar a Europa del Este», agregó.
De todos modos, un representante del ministerio ruso de Defensa, citado por la agencia RIA Novosti precisó que hasta ahora tampoco «se había tomado ninguna medida para el despliegue de misiles Iskander en el oeste del país» .
No fue posible obtener confirmación de esta decisión de fuente militar oficial.
En Bruselas, el embajador estadounidense ante la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Kurt Volker, estimó que, de confirmarse, la decisión «sería un paso muy positivo».
Varsovia no quiso comentar «por el instante» la información porque procede de una fuente anónima y está pendiente de confirmación.
La misma prudencia mostró Lituania, país fronterizo con el enclave ruso de Kaliningrad. El presidente de la comisión de Relaciones Exteriores del parlamento, Audronius Azubalis, consideró prematuro comentar una decisión que está pendiente de un anuncio oficial.
Moscú ha expresado en repetidas ocasiones su desacuerdo con el proyecto del anterior presidente estadounidense, George W. Bush, de instalar un escudo antimisiles en Europa Oriental, asegurando que amenazaba a la seguridad nacional rusa.
Estados Unidos siempre ha afirmado que su proyecto de construir una base de radares en la República Checa e instalar un interceptor de misiles en Polonia está destinado a contrarrestar una eventual amenaza por parte de países como Irán.
El presidente ruso Dimitri Medvedev afirmó el año pasado que los misiles de corto alcance Iskander se instalarían en Kaliningrado para «neutralizar» la amenaza del sistema antimisiles estadounidense.
Medvedev eligió para hacer este anuncio la fecha del 5 de noviembre de 2008, el día en que Obama celebraba su histórica victoria en las elecciones presidenciales.
Pese a la confianza expresada por el oficial ruso en que Estados Unidos esté aparcando su proyecto de escudo antimisiles, Obama todavía no ha dejado claro si tiene intención de llevar esta estrategia adelante o no.
La agencia de noticias RIA Novosti citó por su parte a otro alto responsable militar según el cual la idea de desplegar misiles en Kaliningrado nunca fue más que un proyecto.
«El ministerio de Defensa no ha tomado medidas concretas para la instalación de los Iskanders en el oeste del país», afirmó.
Responsables rusos han repetido en las últimas semanas haber visto «señales positivas» por parte de Obama y esperar que las relaciones entre ambos países mejoren después de haber alcanzado en los últimos años de la presidencia de Bush su nivel más bajo desde el fin de la Guerra Fría.
Pero el primer ministro Vladimir Putin advirtió que no se debe tener expectativas demasiado elevadas. «Estoy profundamente convencido de que las mayores decepciones nacen de grandes expectativas», afirmó recientemente.
El ministro ruso de Relaciones Exteriores, Sergei Lavrov, afirmó ayer que Obama y Medvedev pueden mantener su primer encuentro al margen de la cumbre del G20 a principios de abril en Londres.
«Habrá grandes expectativas de esa reunión debido a que hemos recibido señales de la administración estadounidense de un deseo de progresar en cuestiones difíciles», afirmó el portavoz de la cancillería, Andrei Nesterenko, citado hoy por la agencia ITAR-TASS.