El gobernador opositor de la región amazónica de Beni, Ernesto Suárez, fue suspendido el viernes por la fiscalía, tras una acusación por daños económicos desde su despacho.
«He sido derrocado del cargo, se ha gestado un golpe de estado porque no se han seguido los procesos debidos», dijo Suárez, parte de la oposición al presidente Evo Morales, en declaraciones a la televisora ATB, tras un fallo de la asamblea de su departamento.
El legislativo regional designó a Jaisen Rivera Leigue como gobernador interino.
El presidente de la asamblea de Beni, Alex Serrier, dijo a la AP que el Ministerio Público les comunicó la imputación de Suárez por el supuesto daño económico.
«Nosotros sólo estamos actuando para que el gobernador se defienda ante la justicia», agregó.
La fiscalía acusa al gobernador de malos manejos en una localidad de Beni por la reparación de un motor generador de luz eléctrica.
«Esto es fruto a la presión política que se le ejerce a un fiscal de distrito», declaró Suárez. «Este golpe ha sido bien orquestado desde el gobierno», añadió.
El de Beni es el tercer gobernador suspendido. En septiembre del 2009 fue destituido su colega Leopoldo Fernández, del departamento norteño de Pando, y en diciembre del 2010 el de la región sureña de Tarija, Mario Cossió. Todos son opositores a Morales.
Cossío se encuentra en calidad de refugiado con su familia en Paraguay. Fernández está detenido preventivamente en una cárcel de La Paz hace más de tres años en espera de juicio.
Los gobernadores de cinco de las nueve regiones bolivianas pertenecen al partido del presidente. El gobernador de Santa Cruz, Rubén Costas, también hace parte de la oposición.