Presuntos simpatizantes del gobierno venezolano atacaron con objetos contundentes a un grupo de estudiantes opositores en una plaza del este de Caracas, dejando a por lo menos tres jóvenes heridos, y el presidente encargado Nicolás Maduro ordenó que se abra una investigación.
CARACAS Agencia AP
Durante una visita al estado oriental de Anzoátegui, Maduro dijo anoche que ordenó al ministro de Relaciones Interiores, general Néstor Reverol, y al director del Servicio Bolivariano de Inteligencia, general Miguel Rodríguez Torres, que investiguen el suceso violento registrado horas antes.
«Son extraños hechos de violencia, donde está involucrado un pequeño grupo muy violento financiado por el gobierno de los Estados Unidos», dijo el presidente encargado al referirse a los manifestantes.
Un grupo de universitarios opositores mantenía una huelga de hambre desde la semana pasada en la plaza La Castellana, en el este de la ciudad, para exigir a las autoridades un proceso transparente en los comicios presidenciales del 14 de abril, con observadores internacionales y sin la intervención de las milicias, así como controles para evitar el uso de los recursos del Estado en la campaña oficialista.
Varios hombres en motocicletas, que se identificaron como seguidores del gobierno, atacaron con palos, piedras y botellas a los huelguistas y destruyó parte de sus carpas, colchones y demás utensilios, informó la dirigente estudiantil y miembro del grupo de huelguistas, Gaby Arrellano, en conversación telefónica con The Associated Press.
Arrellano dijo que al menos tres de los estudiantes sufrieron heridas en el cuerpo y la cabeza y que fueron atendidos por el personal médico de la alcaldía capitalina de Chacao. La dirigente precisó que en medio del incidente algunos de los atacantes exhibieron armas de fuego pero no las accionaron.
En un comunicado difundido por el gobierno, Maduro expresó que «si se tratase de un grupo disfrazado de rojo (el color del chavismo), no dudo que es un grupo que le hace el servicio a los enemigos de la patria».
«Si fuese un grupo radical también van a pagar, porque están poniendo en peligro la seguridad de la patria en un momento clave, donde estamos defendiendo el legado de Hugo Chávez», agregó.
El Ministerio Público dijo en un comunicado que tres fiscales fueron designados para investigar el hecho violento en la plaza, que ocurre en medio de la breve campaña electoral que se inició el 2 de abril y que finaliza el jueves.
Teorías de conspiración
Mercenarios salvadoreños traman con el candidato opositor de Venezuela el asesinato del presidente encargado Nicolás Maduro. Por su parte, agentes centroamericanos están confabulados con exdiplomáticos estadounidenses para eliminar al candidato opositor Enrique Capriles.
Estas son simplemente dos de las teorías de conspiración que Maduro ha expuesto en antelación a los comicios del domingo, de los que surgirá el reemplazo de Hugo Chávez. Maduro, quien participa en la contienda electoral como sucesor designado de Chávez, también asegura que el gobierno ha emprendido una investigación para determinar si alguien -agentes estadounidenses, según ha insinuado- inoculó a Chávez el cáncer que causó la muerte del mandatario el 5 de marzo.
Dirigentes de la oposición calificaron de ridícula la afirmación, pero las autoridades insisten en que no es broma. Tales teorías de conspiración no son del todo descabelladas para algunos latinoamericanos resentidos con lo que consideran la intromisión en sus asuntos de parte de Estados Unidos. En Venezuela, las relaciones con Estados Unidos se deterioraron después de que Estados Unidos aprobó brevemente el golpe de Estado en el que Chávez fue derrocado durante dos días en 2002.
Maduro asegura que sus oponentes políticos han contratado mercenarios de El Salvador para que lo asesinen. No ha presentado pruebas, pero durante una manifestación efectuada el domingo, Maduro acusó a un ex colaborador de Capriles de ser el autor intelectual de la conjura.
Capriles describió la versión como contradictoria y ridícula. Capriles recordó que hace menos de dos semanas, Maduro aseguró que los ex diplomáticos estadounidenses Otto Reich y Roger Noriega planeaban matar al aspirante opositor con la colaboración de mercenarios centroamericanos. Por su parte, el Departamento de Estado norteamericano rechazó las afirmaciones en ese sentido.
María Isabel Puerta, profesora de ciencias políticas en la Universidad de Carabobo, dijo que Maduro propala sus teorías de conspiración para distraer la atención de los acuciantes problemas internos, en especial la escasez de alimentos y las crónicas interrupciones de electricidad, para echar la culpa a los enemigos del gobierno.