Al menos 14 milicianos murieron hoy cuando un presunto ataque con misiles de Estados Unidos destruyó un campo de entrenamiento de Al Qaeda.
Esto ocurrió en una zona tribal del noroeste de Pakistán, cerca de la frontera afgana, según el último balance de funcionarios paquistaníes.
Se cree que cuatro misiles fueron disparados contra ese campo, en la aldea de Kumsham, a unos 35 km al sur de Miranshah, en la provincia de Waziristán del Norte.
Fuentes de la seguridad informaron que se trata de una localidad dominada por los líderes de las tribus Wazir que se encuentra en la frontera con Waziristán del Sur, otro bastión de las operaciones de los talibanes y de Al Qaeda.
«Entre 11 y 14 militantes, la mayoría extranjeros, murieron en ese ataque», dijo un alto oficial del ejército que solicitó el anonimato, empleando la terminología de las autoridades paquistaníes para referirse a los extremistas de Al Qaeda. El anterior balance señalaba 10 muertos.
Por el momento se ignora si entre las víctimas mortales se encontraba algún alto dirigente de la organización islámica.
Un miembro de los servicios de inteligencia paquistaníes, quien también solicitó el anonimato, añadió que ese ataque «destruyó con éxito el campo».
Recientemente, una serie de ataques contra objetivos presuntamente talibanes o miembros de Al Qaeda en las zonas tribales del noroeste de Pakistán –todos ellos atribuidos a aviones sin piloto de la CIA– aumentó la tensión entre Washington e Islamabad.
El lunes, el presidente paquistaní Asif Ali Zardari previno al nuevo comandante de las operaciones militares de Estados Unidos Afganistán e Irak, el general David Petraeus, de visita en Pakistán, que esos ataques eran «contraproducentes» y que podrían ser perjudiciales ante la opinión pública paquistaní.
El primer ministro, Yusuf Raza Gilani, y los más altos responsables militares del país, también subrayaron ante el general Petraeus que Estados Unidos debía respetar la soberanía y la integridad territorial de Pakistán.
Anteriormente, el ministerio de Relaciones Exteriores del país había convocado a la embajadora norteamericana en Islamabad, Anne Patterson, para transmitirle las quejas de los responsables paquistaníes.
Según algunas fuentes, el consejero nacional paquistaní para la seguridad también había expresado personalmente su malestar a la Casa Blanca después de un ataque que dejó en septiembre varias víctimas civiles.
El pasado viernes, dos ataques separados en Waziristán del Norte y del Sur mataron a por lo menos 32 miembros de Al Qaeda, según los servicios de seguridad locales.
Pakistán espera ver cómo trata esta cuestión el presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama, una vez tome posesión de su cargo el próximo mes de enero.