Supuestas escuchas ilegales para personalidades británicas


El diario The Guardian denunció a dos tabloides de mayor tiraje en Gran Bretaña incriminándolos por contratar detectives privados para obtener primicias.

El escándalo sobre las presuntas escuchas de personalidades por dos tabloides británicos del magnate australiano de la prensa, Rupert Murdoch, volvió a poner sobre el tapete las prácticas dudosas, e incluso ilegales, de la prensa popular para obtener primicias.


El diario The Guardian reveló ayer que el periódico dominical News of the World y el diario popular The Sun habí­an contratado a detectives privados para pinchar «miles» de teléfonos de personalidades para obtener informaciones confidenciales.

Según The Guardian, estos tabloides generalizaron el principio del «blagging», que consiste en pagar a detectives privados para obtener números de teléfono, direcciones a partir de matrí­culas de vehí­culos, números de seguridad social, antecedentes judiciales o pinchar teléfonos.

Estas prácticas fueron reveladas cuando el periodista Clive Goodman, encargado de cubrir las noticias relacionadas con la familia real para News of the World, habí­a sido condenado en 2007 a cuatro meses de prisión por haber ingresado en más de 600 ocasiones en las mensajerí­as de los teléfonos móviles de tres colaboradores de los prí­ncipes Guillermo y Enrique.

Goodman habí­a despertado sospechas al revelar en noviembre de 2005 que Guillermo habí­a consultado a un médico por una herida en la rodilla, hecho que solamente conocí­an el prí­ncipe y su secretario particular.

El juicio habí­a mostrado cómo Glenn Mulcaire, un detective privado contratado por Gorman, habí­a logrado conseguir el código que protege las mensajerí­as de las ví­ctimas, lo que le permití­a escucharlas a su antojo.

El veredicto habí­a provocado la renuncia del redactor jefe de Neg. Of. ge World, Anda Coulson, quien, sin embargo, habí­a negado estar al tanto de los métodos de Goodman.

Las revelaciones de The Guardian, que conciernen esa época, volvieron a poner a Andy Coulson, actual director de comunicación del jefe de la oposición, el conservador David Cameron, en el centro de atención.

La evocación de «miles» de teléfonos pinchados, con ví­ctimas procedentes de universos diversos (televisión, cine, deporte o polí­tica) cuya actualidad, por lo tanto, es cubierta por distintos periodistas, hace poco probable que Goodman fuera el único implicado.

Los dos tabloides incriminados, los de mayor tiraje en Gran Bretaña, son propiedad de News Group Newspapers, subdivisión del imperio de los medios del magnate australiano Rupert Murdoch, News Corp.

La prensa popular británica estuvo muchas veces al borde de la ilegalidad para buscar informaciones, argumentando que son de público interés.

Un informe de la Comisión británica para la Información habí­a mostrado en 2006 que el «blagging» era una práctica corriente no solamente en The Sun y en News of the World, sino también en The Daily Mirror, The Sunday Mirror, The Daily Mail, e incluso en The Observer, edición dominical de The Guardian.

Para poder descubrir los secretos de las estrellas, los tabloides no tienen muchos escrúpulos y saben mostrarse creativos, o sacar la chequera.

Según The Guardian, en efecto, los dos tabloides compraron el silencio de tres ví­ctimas, pagando más de un millón de libras (1,6 millones de dólares) para evitar demandas.

En 2005, News of the World recibió el tí­tulo de diario del año en Gran Bretaña, luego de una serie de primicias sobre las relaciones adúlteras del futbolista David Beckham, del seleccionador nacional Sven-Goran Eriksson o del ministro David Blunkett.

Este viernes, un abogado, Mark Stephens, indicó haber sido contactado por dos personalidades famosas que buscaban consejos jurí­dicos y dijo que conocí­a a otros colegas en su misma situación.

La modelo Elle Macpherson, la actriz Gwyneth Paltrow, el cantante George Michael, el ex viceprimer ministro John Prescott, el agente de las estrellas Max Clifford, el alcalde de Londres, Boris Johnson, el futbolista Alan Shearer, ex jugador internacional inglés y el entrenador del Manchester United, Sir Alex Ferguson, figuran entre las personalidades presuntamente afectadas.