cesarguzman@yahoo.com
Al pasar por un pueblo cierto hombre observó gran agitación en torno a la tienda principal. Al ir a preguntar le dijeron que en esa tienda se vendía TIEMPO.
Las personas que allí estaban, ansiosas de adquirir tan extraña mercancía, explicaban porqué querían comprar tiempo.
Un hombre decía que el cáncer que padecía podía haberse vencido hacía un año y quería ahora comprobar ese tiempo para salvar su vida.
Una pareja quería comprar veinte años, pues su hijo acababa de recibir una sentencia por asesinato y comprendían que era a causa de su descuido. Querían ahora comenzar de nuevo.
Una mujer había dedicado su tiempo a frecuentar amigas. Había perdido por ello a su esposo y quería devolverle el tiempo mal invertido.
Muchos sueñan despiertos con la forma de recobrar los años mal gastados. Pero la realidad es triste. No se puede recuperar el tiempo que se ha perdido pues cada día de nuestra vida es una oportunidad que se vive sólo una vez.
Sólo hay un tiempo que aprovechar.
El presente.