Sumergidos en el estiércol hasta el cuello


   No soy asiduo televidente, menos de la llamada televisión abierta. Pero para intentar enterarme de los acontecimientos más recientes, a sabiendas de que algunos noticiarios ocultan sucesos de importancia, por lo menos y cuando el tiempo lo permite escucho los titulares de las noticias que los editores de esos medios consideran como tales.

Eduardo Villatoro

   El mediodí­a del jueves encendí­ el aparato receptor de la TV, para encontrarme fortuitamente con el rostro angustiado y las vacilantes palabras del Ministro de Relaciones Exteriores, el «socialdemócrata» Haroldo Rodas, intentado defender con fraseologí­a hueca e incoherente, la decisión de la Cancillerí­a en el caso de la fallida extradición del ex ministro de Gobernación Carlos Vielmann.

   Al oí­r sus vagas explicaciones murmuré: «Â¡Y este aprensivo señor nos quiere ver cara de pendejos a los guatemaltecos, o de plano ya perdió la noción de la realidad!». Es que el cohibido jefe de la diplomacia chapina pretendí­a hacer creer a televidentes y lectores de diarios impresos que coincidentemente, justo en el momento en que la embajada de Guatemala en España se disponí­a a hacer entrega de la documentación que supuestamente contení­a la solicitud de extradición del empresario Vielmann, en ese instante, también, recibí­a la notificación de la invicta, infausta y ambivalente Corte de Constitucionalidad informando que habí­a resuelto amparar provisionalmente al titular de la cartera de Gobernación del presidente Berger, y por eso el Canciller se habí­a comunicado al chile con la representación diplomática guatemalteca en Madrid, cabalito cuando se agotaba el tiempo fijado por las autoridades judiciales españolas para proceder a liberar o mantener cautivo al ex ministro de Interior.

   Más tarde, al recibir el ejemplar de La Hora de ese dí­a leí­ parte de las declaraciones del sigiloso Comisionado de la CICIG,  el costarricense Francisco Dall´Anese, quien finalmente se atrevió a decir -y por medio de un comunicado de prensa, para no ser grosero y frontal- lo que está ocurriendo en los ámbitos polí­ticos, empresariales, gubernamentales y judiciales de Guatemala: es un paí­s podrido por la impunidad y manejado por poderes ocultos, aunque no lo dijo en esas palabras, por supuesto, porque él es sumamente respetuoso de la soberaní­a nacional, aunque haya sido enviado por la ONU a corregir lo que parece incorregible.

   Para mantenerse cauteloso, el señor Dall´Anese impersonalmente señaló en un comunicado a la Prensa: «La Cancillerí­a Guatemalteca retuvo sin razón alguna los papeles durante 14 dí­as y no los enviaron a Madrid. Y el viernes la Corte de Constitucionalidad (¡vaya, apareció el peine!), sin motivación alguna, sin razonar una lí­nea en su sentencia, resolvió suspender provisionalmente la solicitud de extradición».

   Provoca ira, náusea y repugnancia la supuesta (hay que prever eventual demanda) confabulación del titular del Ministerio de Relaciones Exteriores  con los excelsos magistrados de la CC.

   Y usted, Don Francisco, olví­dese de Costa Rica. Está en Guatemala. Por ser tan circunspecto se le están subiendo a la barba los más mañosos que haya encontrado en su vida y está perdiendo el apoyo de quienes creemos que necesitamos de la CICIG para salir del estiércol en que estamos sumergidos.

   (El embajador Romualdo Tishudo, al referirse a un calificado Canciller, cita a sir Winston Churchill: -El diplomático es una persona que primero piensa dos veces y finalmente no dice nada).