Véalo usted por donde lo quiera ver, los fondos públicos son manejados sin la más mínima y correcta orientación, mucho menos atendiendo la prioridad para lograr el bien común. A la hora de hacer un análisis profundo, muy bien podría haber discrepancia de opiniones sobre la importancia de gastar o invertir en salud, educación, seguridad ciudadana o en la infraestructura, por ejemplo, pero eso no debiera significar que en vez de hacerlo en estos asuntos, el Gobierno gaste en comprar vehículos nuevos para alguna de las secretarías de la presidencia, en la propaganda mentirosa que abunda por todas partes o en traer de invitado a determinado personaje porque el presidente Chávez lo haya recomendado. Como coloquialmente decimos, no hay que confundir el sebo con la manteca.
A propósito de propaganda, mucho se podrá decir que los hospitales y los centros de salud del país han mejorado en su atención a los pacientes, pero a nadie engañan afirmando que hay de toda clase y tipo de medicinas, equipo de diagnóstico, material quirúrgico y personal especializado en sus instalaciones. No, están a la vista muchas carencias y necesidades, las que deben ser satisfechas a como dé lugar, sin escatimar un solo centavo, porque de ello depende la vida de miles o millones de coterráneos. ¿Que hay más niños estudiando en las escuelas? Claro que a todos los chapines nos parece magnífica esta noticia, sin embargo, ¿en qué condiciones están los maestros trabajando?, ¿a todos se les ha pagado su sueldo puntualmente?, ¿la mayoría de locales están en buenas condiciones físicas, como a todos está llegando puntualmente la refacción escolar? Quien diga que sí sería calificado de mentiroso, porque no pasa un día sin que la prensa escrita deje de publicar testimonios que lloran sangre.
Igual de triste es la situación del pueblo que para llegar a él fácilmente necesita urgentemente del puentecito, la hidroeléctrica que se ha venido posponiendo desde hace diez años o el arreglo de tanta carretera en mal estado a todo lo largo y ancho de la pujante costa sur. Ahora bien, ¿qué chapín con dos dedos de frente, ignora que la vida de todos sigue pendiente de un hilo porque la seguridad y la justicia en nuestra linda tierra dejaron de existir hace ya bastante tiempo? Claro, entiendo perfectamente que no se puede gastar o invertir en solo un año lo que debió de haberse hecho en dos o tres lustros, pero ¿para qué jocotes entonces se firmó con tanta pompa el Acuerdo Nacional de Seguridad y Justicia si a la hora de diseñar el presupuesto anual, el uso de bonos extraordinarios o la utilización de préstamos de largo plazo y de bajos costos se le sigue dejando de lado, mientras la gente se muere a tanates los montones por su falta de aplicabilidad?