Suma y sigue la danza de los millones sin buenos resultados


Véalo usted por donde lo quiera ver, los fondos públicos son manejados sin la más mí­nima y correcta orientación, mucho menos atendiendo la prioridad para lograr el bien común. A la hora de hacer un análisis profundo, muy bien podrí­a haber discrepancia de opiniones sobre la importancia de gastar o invertir en salud, educación, seguridad ciudadana o en la infraestructura, por ejemplo, pero eso no debiera significar que en vez de hacerlo en estos asuntos, el Gobierno gaste en comprar vehí­culos nuevos para alguna de las secretarí­as de la presidencia, en la propaganda mentirosa que abunda por todas partes o en traer de invitado a determinado personaje porque el presidente Chávez lo haya recomendado. Como coloquialmente decimos, no hay que confundir el sebo con la manteca.

Francisco Cáceres Barrios

A propósito de propaganda, mucho se podrá decir que los hospitales y los centros de salud del paí­s han mejorado en su atención a los pacientes, pero a nadie engañan afirmando que hay de toda clase y tipo de medicinas, equipo de diagnóstico, material quirúrgico y personal especializado en sus instalaciones. No, están a la vista muchas carencias y necesidades, las que deben ser satisfechas a como dé lugar, sin escatimar un solo centavo, porque de ello depende la vida de miles o millones de coterráneos. ¿Que hay más niños estudiando en las escuelas? Claro que a todos los chapines nos parece magní­fica esta noticia, sin embargo, ¿en qué condiciones están los maestros trabajando?, ¿a todos se les ha pagado su sueldo puntualmente?, ¿la mayorí­a de locales están en buenas condiciones fí­sicas, como a todos está llegando puntualmente la refacción escolar? Quien diga que sí­ serí­a calificado de mentiroso, porque no pasa un dí­a sin que la prensa escrita deje de publicar testimonios que lloran sangre.

Igual de triste es la situación del pueblo que para llegar a él fácilmente necesita urgentemente del puentecito, la hidroeléctrica que se ha venido posponiendo desde hace diez años o el arreglo de tanta carretera en mal estado a todo lo largo y ancho de la pujante costa sur. Ahora bien, ¿qué chapí­n con dos dedos de frente, ignora que la vida de todos sigue pendiente de un hilo porque la seguridad y la justicia en nuestra linda tierra dejaron de existir hace ya bastante tiempo? Claro, entiendo perfectamente que no se puede gastar o invertir en solo un año lo que debió de haberse hecho en dos o tres lustros, pero ¿para qué jocotes entonces se firmó con tanta pompa el Acuerdo Nacional de Seguridad y Justicia si a la hora de diseñar el presupuesto anual, el uso de bonos extraordinarios o la utilización de préstamos de largo plazo y de bajos costos se le sigue dejando de lado, mientras la gente se muere a tanates los montones por su falta de aplicabilidad?