La política de controles antidopaje del Tour de Francia debería ser menos previsible y más agresiva, según un informe publicado ayer de observadores independientes de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), que sugieren controlar a los corredores sospechosos durante la noche.
Defendiendo una «aproximación más agresiva», los observadores invitaron en su informe a la Unión Ciclista Internacional (UCI) a que considerara seriamente «poner fin a la regla informal del confort que dice que» los corredores «no sean controlados en mitad de la noche».
La UCI que fue acusada en 2009 de incompetencia y de favoritismo por la Agencia Francesa de Lucha contra el Dopaje, invitó a la AMA a vigilar la «Grande Boucle» el pasado mes de julio, con la esperanza de acabar con las críticas. De esa vigilancia resulta el informe.
En él no se revela ningún error mayor o fallos graves, aunque los autores insisten en la necesidad de la Unión Ciclista Internacional cambie «el plan de distribución de los controles con el objetivo de reducir o suprimir su carácter previsible».
Los seis observadores autores del informe juzgaron que el «programa antidopaje del Tour 2010 era de buena calidad» en su conjunto y que son pocas las federaciones deportivas internacionales que desarrollan una política antidopaje tan avanzada como la del ciclismo.
Según los observadores de la AMA, los corredores sabían cuando se producirían controles sorpresa de este año, porque siempre se producen antes de las etapas difíciles, o en los días de descanso.
El informe también apunta, sin citar nombres, a algunos corredores sobre los que pesaban grandes dudas y que sólo fueron controlados por sorpresa en raras ocasiones e incluso uno de ellos escapó a todo control entre abril y el inicio del Tour de Francia.
El informe evita pronunciarse sobre el control anormal del español Alberto Contador, el vencedor del último Tour de Francia, y cuyo caso sigue bajo investigación.