En el mes de febrero se celebra el mes del cariño y del amor, pero, existen muchas personas que se sienten solas en la vida y sufren de frustración por no tener pareja. Hombres y mujeres comparten esta situación y esto provoca desdicha a su existencia.
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En realidad añoran besos, caricias, abrazos, contacto humano y la posibilidad de sentir con mayor intensidad sus propias vidas al encontrarse acompañados por la otra persona. Desean ser poseedores del afecto, del amor, de la alegría, trascender de sí mismos, amando y deseando el amor de otro; también compartir la cotidianidad en distintas tareas y acciones, así como poseer vínculos sexuales.
Por el contrario también existen quienes refieren ya no volver a querer nuevos encuentros amorosos porque estos les han dejado un sabor amargo. Y en verdad se sienten dichosas/os con su estilo de vida.
Así que, todos tenemos una forma particular de apreciar la ausencia, la pérdida o la necesidad de tener una pareja que nos acompañe en el transcurso de la vida.
Muchos nos enamoramos del amor antes de conocerlo, nos lo imaginamos, lo oímos, lo percibimos, lo observamos, lo olfateamos y también es posible que sintamos tactilmente esta necesidad de contacto con otro ser humano.
Para quienes sufren por sentirse solos en la vida me gustaría poder brindar algún apoyo y/o palabras de consuelo. En primer lugar me gusta considerar que cada uno de nosotros, los seres humanos, tenemos un objetivo específico en nuestras vidas, descifrarlo y vivir el mismo es parte del sentido de nuestra existencia.
Por otro lado, me gusta la idea y también el enseñar a jugar a fantasear con la misma. Que de algún modo en algún lugar no se de manera exacta, existe alguien que nos está esperando, que nos desea tanto como nosotros le deseamos, que también nos imagina y permite el vagar de su mente ante nuestro encuentro.
Que para mientras llega el momento es necesario prepararnos para brindar lo mejor de nosotros mismas/os y conocernos a exactitud. Amarnos como deseamos ser amados y crecer en cada instante.
Aprender a disfrutar de la soledad, del placer de la compañía personal y apreciar todo lo bueno que nos rodea. Así contribuimos a una mejor apertura al amor.
He aprendido que mientras más nos obsesionamos por algo, y lo buscamos como un objeto perdido. Nos frustramos, porque de alguna manera nos alejamos de lo que queremos y esto constituye un contrasentido existencial.
En otras oportunidades ocurre que, tenemos tanto miedo a amar y ser amados que no nos damos cuenta de las alternativas que nos rodean. También el temor a equivocarnos en una relación contribuye a que demos vueltas y vueltas antes de dar un primer paso. Sin embargo, todo en la vida es un riesgo y para poderla apreciarla a profundidad hemos de tener coraje de vivirlo.
En otras ocasiones la mayor dificultad existente en lograr una pareja de vida es la falta de percepción de nosotros mismos, de nuestra propia vida y del poco interés de ser responsable ante alguien más.
Podrá ser que nos creamos feos, poco interesantes, medios tontos, sin mayores atractivos y esto conduce a un deterioro de la autoestima. Y entonces, nuestro resplandor decae.
Hay quienes piensan que han de presentarse a los demás con un halo de particularidades que son un tanto superfluas y poco auténticas en el sentido de ostentar a personas que a manera real no son. De tal manera que repentinamente se les ocurre que es posible comprar a la persona amada.
En este tema seguramente habrá más de alguna persona que lo considere de poca relevancia e interés, o podrán juzgar como ridículo el sufrimiento que conduce a muchas personas la ausencia de una pareja para amar y ser amado. Pero reflexionemos en nuestras amistades, familiares, conocidos, en nuestra adolescencia y en nuestro interior. Ensayemos un poquito de empatía por quienes se encuentran con este dolor, pero que también meditemos que es cierto que en variadas ocasiones más vale sola/solo que mal acompañado.
No desistamos de la esperanza de encontrar a nuestra pareja idónea. Vivamos agudamente mientras tanto y después del tanto. En fin les deseo un feliz día del cariño, y sobre todo felicidad.