Siete países sudamericanos, con Venezuela a la cabeza, esbozaron un banco propio que les otorgue créditos sin los draconianos ajustes o medidas impopulares que imponen organismos como el Banco Mundial (BM) o el FMI.
La idea fue lanzada por el presidente socialista venezolano Hugo Chávez en su cruzada contra Estados Unidos y organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el BM a los que considera instrumentos de Washington.
Ministros de Economía y Hacienda de Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, Paraguay, Uruguay y Venezuela acordaron el lunes en Rio de Janeiro el acta fundacional del Banco del Sur; una institución a la que consideran el eje de «una nueva arquitectura financiera regional» para el desarrollo.
«No habrá créditos condicionados a políticas económicas. No habrá créditos que sean un karma (carga) para los pueblos y, por supuesto, no será un instrumento de dominación», dijo el ministro venezolano de Hacienda, Rodrigo Cabeza.
El banco financiará proyectos públicos y privados de desarrollo e integración regional. Hasta allí llegaron los acuerdos para esa acta que debería ser rubricada por los siete presidentes el 3 de noviembre; posiblemente en Caracas en donde se instalará su sede.
En los dos meses siguientes se definirán los estatutos del banco, el capital y como será integrado. El objetivo es que empiece a operar en 2008.
Aunque el capital y el aporte de cada socio no ha sido aun definido, Venezuela y Ecuador estiman que la entidad comenzará con 7.000 millones de dólares. Los fundadores del banco esperan integrar a los otros cinco países sudamericanos: Chile, Colombia, Perú, Guyana y Surinam,
La idea fue anunciada en febrero por Chávez para desterrar al FMI, al BM y al BID a los que la izquierda acusa de haber impuesto políticas económicas que condenaron a millones a la pobreza.
La iniciativa original era crear una suerte de «FMI sudamericano»; esto es, una institución capaz de socorrer a países en crisis.
Esa idea no fue aceptada por el gobierno del presidente Luiz Inacio Lula da Silva; un izquierdista que desde que llegó al poder en 2003 se sujetó a las normas del mercado y tiene a Brasil con sus cuentas en orden y un elevado nivel de reservas.
Brasil, la mayor economía latinoamericana, se sumó al proyecto sin mucho entusiasmo y lo hizo cuando quedó en claro que será un banco restringido al fomento de las inversiones en América del Sur.
«Brasil tiene menos interés (en el Banco del Sur) porque tiene más capacidad de crédito», reconoció el ministro brasileño de Hacienda Guido Mantega. «Acompañamos el proyecto porque beneficiará a nuestros socios comerciales y a las empresas brasileñas», agregó.
De confirmarse el capital de 7.000 millones de dólares, el Banco del Sur tendrá una capacidad bastante modesta en relación a otros organismos.
En 2006 el Banco Mundial y el BID concedieron 6.000 millones de dólares en créditos para la región, la Corporación Andina de Fomento 5.000 millones y el Fondo para los Países de la Cuenca del Plata, algo menos de 1.000 millones, según un artículo publicado por el instituto de análisis Interamerican Dialogue con sede en Washington. El propio banco de fomento de Brasil BNDS moviliza anualmente unos 30.000 millones de dólares.
Venezuela y Ecuador ya han dicho que el Banco del Sur es el primer paso para evitar recurrir a los tradicionales organismos multilaterales. Para Brasil, en cambio, será apenas otra fuente de créditos.
«El Banco del Sur no colide con el BID ni con el Banco Mundial. Esas instituciones seguirán existiendo, pero nosotros tendremos una entidad más próxima de nuestras necesidades y manejada por nosotros mismos», aseguró Mantega.
Rodrigo Cabeza
ministro venezolano de Hacienda