Sudáfrica acude a las urnas


Los sudafricanos acudí­an hoy a las urnas para participar en las cuartas elecciones generales desde el fin del apartheid en 1994, en las que se prevé una cómoda reelección del Congreso Nacional Africano (ANC), que propulsará a su lí­der Jacob Zuma a la presidencia.


En un ambiente jovial, decenas de personas, algunas equipadas con sillas plegables y termos de café, formaban largas colas frente a los cerca de 20.000 centros de voto en todo el paí­s, abiertos desde las 05H00 GMT, para elegir una nueva Asamblea General y los parlamentos provinciales.

Ntombi Mthetho, de 46 años, esperaba desde la medianoche frente a su colegio electoral de Alexandra, una barriada del centro de Johannesburgo.

«Vine a medianoche porque querí­a ser la primera en votar para poder volver a casa y escuchar en la radio la evolución de los resultados de mi partido», explicó.

El primer presidente negro de Sudáfrica y premio Nobel de la Paz, Nelson Mandela, de 90 años, votó en su colegio electoral, en el barrio residencial de Houghton, recibido con gritos de júbilo por la muchedumbre.

Centenares de personas esperaban también a Jacob Zuma en su aldea natal de Nkandla, en la región zulú, donde fue acogido con cantos y bailes.

Por su parte, Desmond Tutu, lí­der de la lucha contra el apartheid y también Premio Nobel de la Paz, depositó su papeleta en la urna declarando que habí­a dedicado mucho tiempo a un «examen de conciencia» antes de votar este miércoles.

El ex arzobispo anglicano de Ciudad del Cabo y amigo personal de Mandela ha criticado enérgicamente al ANC.

Ampliamente mayoritario desde la instauración de la democracia multirracial en 1994, el ANC vuelve a ser el gran favorito con más del 60% de las intenciones de voto, según los sondeos.

Zuma, de 67 años, está seguro de ser designado jefe de Estado por los nuevos diputados elegidos en estos comicios, a los que están llamados a votar 23 millones de sudafricanos.

La llegada de Zuma a la jefatura del Estado pondrá punto final a una crisis polí­tica surgida del enfrentamiento entre sus partidarios, respaldados por los sindicatos y por el Partido Comunista, y los del ex presidente Thabo Mbeki.

Este último, destituido de la dirección del ANC en diciembre de 2007, se vio obligado a dejar la presidencia del paí­s nueve meses más tarde.

Jacob Zuma, inculpado de corrupción pocos dí­as después de su elección a la cabeza del partido, consiguió que se suspendieran las acciones judiciales en su contra dos semanas antes de las elecciones.

Tras ocho años de investigación, la acusación cerró un caso salpicado de abusos de poder.

La campaña electoral ha estado dominada por estas cuestiones judiciales, en detrimento de los enormes problemas económicos y sociales a los que se sigue enfrentando el paí­s 15 años después del fin de segregacionismo.

Invitado sorpresa de un gigantesco mitin del ANC, Nelson Mandela se lo recordó al partido el domingo: «Nuestra primera tarea es erradicar la pobreza».

Más del 43% de los 48,5 millones de ciudadanos de la primera economí­a del continente africano vive con menos de dos dólares al dí­a y el desempleo roza el 40%.

Zuma ha prometido combatir estos problemas, pero su misión se verá complicada por la desaceleración económica. Tras años de crecimiento sostenido, Sudáfrica registró en el último trimestre de 2008 una contracción del 1,9% de su Producto Interior Bruto (PIB).

Los diferentes partidos de oposición intentaron explotar los fracasos económicos del ANC y las dudas sobre la integridad de Jacob Zuma, pero parecen condenados a un segundo plano.

La aparición en diciembre del Congreso del Pueblo, partido de oposición formado por los disidentes del ANC leales a Thabo Mbeki, habí­a suscitado la esperanza de una apertura en la escena polí­tica sudafricana. Pero el nuevo partido sólo cuenta con entre 7 y 12% de las intenciones de voto.