Subió al patí­bulo


Quemado. Unos niños iraquí­es queman un billete iraquí­ de 250 denarios (que ya está fuera de circulación) que tiene el rostro de Saddam Hussein, luego de oir las noticias de la muerte del ex dictador.


El ex presidente iraquí­ Saddam Hussein, ahorcado hoy de madrugada en Bagdad, subió al patí­bulo «resuelto y valiente», con un ejemplar del Corán en sus manos, «no trató de resistirse» y antes de morir apeló a los iraquí­es a «permanecer unidos», aseguraron testigos de la ejecución.

En el momento de la ejecución el ex dictador tení­a las manos atadas, informó el consejero de Seguridad Nacional, Muafaq al Rubai, en declaraciones a la televisión nacional Iraquia

El ajusticiamiento fue filmado y las escenas serán difundidas en los próximos dí­as, aseguró.

Al Rubai, que presenció la ejecución, también indicó que el cuerpo del condenado «podrí­a ser entregado a la familia para que reciba sepultura».

Uno de los abogados de Saddam Hussein, Najib al Nuaimi, declaró a la cadena de televisión británica Sky News que sus restos podrí­an ser trasladados fuera de Irak, ya que, en principio, no estaba previsto enterrar a Saddam en su ciudad natal de Tikrit (norte).

El letrado subrayó que es la familia del ex presidente quien debe decidir dónde enterrar sus restos.

Al explicar los últimos momentos del ex dictador, Al Rubai relató que «Saddam subió con calma al patí­bulo, resuelto y valiente».

«No trató de resistir y no pidió nada. Tení­a en sus manos un ejemplar del Corán, que deseó enviar a una persona. Alguien tomó el nombre del destinatario del Corán y prometió cumplir el pedido», precisó.

Saddam tení­a «las dos manos atadas cuando fue ahorcado», agregó.

«En un momento giró la cabeza hacia mí­ como para decirme: ’No tengas miedo’. Fue una sensación muy extraña», agregó.

«Fue un proceso 100% iraquí­. Sólo habí­a iraquí­es, ningún extranjero. Los estadounidenses permanecieron lejos del lugar de la ejecución. Ningún norteamericano estuvo presente», concluyó Rubai.

El ex dictador fue ahorcado en Bagdad, pero fuera de la «zona verde», sector muy protegido donde tienen su sede las principales instituciones iraquí­es, indicó Rubai, quien, sin embargo, rehusó precisar el lugar exacto donde se desarrolló la ejecución, «porque no es bueno».

«Todo fue filmado, desde la entrega de Saddam a los iraquí­es hasta la ejecución», aseguró.

La televisión pública difundirá «muy pronto» esas imágenes, prometió.

«Mostrar esas imágenes procede de una decisión polí­tica de nuestros dirigentes. Sin embargo, es una cuestión muy sensible y no queremos excitar a ciertas personas», agregó.

Otro testigo indicó que, antes de ser ejecutado, Saddam Hussein apeló a los iraquí­es a «permanecer unidos» y criticó a la «coalición iraní­».

«Saddam dijo: ’Espero que permanezcáis unidos y os advierto: no confiéis en la coalición iraní­, esa gente es peligrosa’», relató Munir Haddad, juez en la Corte de Apelación del Alto Tribunal Penal iraquí­, la instancia que el martes ratificó la sentencia a muerte para el ex lí­der.

«Añadió que no tení­a miedo de nadie», agregó Haddad.

La ejecución también fue presenciada por Maraim al Rayis, consejera del ministro iraquí­ de Relaciones Exteriores.

Al Rayis confirmó que el ajusticiamiento fue filmado y prometió que «estas imágenes serán difundidas», aunque no mencionó la fecha.

También asistieron el fiscal general, Munqith al Farun, así­ como un médico, un representante del primer ministro iraquí­ Nuri al Maliki y algunos periodistas.

Los abogados de Saddam Hussein, invitados poco antes de la ejecución, rehusaron presenciar la ejecución, siempre según Al Rayis.

Saddam Hussein fue condenado a morir en la horca el 5 de noviembre, por la masacre de 148 chií­tas de la localidad de Dujail, al norte de Bagad, asesinados en los años 80 en represalia por un atentado fallido cometido contra el convoy presidencial.

Atentado en Irak

Al menos 31 personas, en su mayorí­a mujeres y niños, murieron hoy al estallar un carro bomba en un mercado de la ciudad chií­ta de Kufa, en el sur de Irak, pocas horas después de la ejecución de Saddam Hussein, según un nuevo balance de fuente médica.

Un total de 31 personas murieron y otras 58 quedaron heridas, anunció el director de la oficina de Salud en la provincia de Nayaf.

Un balance anterior señalaba 16 de muertos.

El atentado se produjo cerca de un mercado de pescado a la hora en que se concentra la multitud para hacer sus compras.

Kufa queda apenas a una decena de kilómetros de la ciudad santa chií­ta de Nayaf.

Desde comienzos de semana, más de un centenar de personas murieron en atentados perpetrados con bombas.