El índice publicado ayer por el instituto privado de coyuntura Conference Board subió a 54,9 puntos, después de alcanzar 40,8 puntos en abril. Esta mejoría supera las previsiones de los analistas, que situaban el indicador en 42 puntos.
En el primer trimestre, los consumidores habían manifestado un pesimismo récord (25,3 puntos), como no se había visto nunca desde la publicación de este índice en 1967. El dato es todavía más relevante si se compara con el índice de julio de 2007, en 111,9 puntos antes de que estallara la actual crisis económica.
«Los consumidores son considerablemente menos pesimistas de lo que eran al principio del año», pero «la confianza sigue siendo débil en relación con sus niveles históricos», comentó Conference Board.
El índice sigue por debajo del nivel previo a la quiebra del banco Lheman Brothers, de 58,5 puntos en agosto.
Según la encuesta de Conference Board el regreso de la confianza está más relacionado con el futuro que con el presente. Se trata de unos de los límites de este indicador, que tiene tendencia a exagerar las expectativas «en circunstancias extremas», señala Ian Shepherdson, de HFE Economics.
El componente sobre las expectativas de los hogares sobre los seis próximos meses subió a 72,3 puntos en mayo contra 51 en abril. Sin embargo, el componente sobre la situación presente aumentó levemente, a 28,9 puntos contra 25,5 en abril.
Los consumidores «se vuelven cada vez más positivos sobre las perspectivas, en particular para el empleo y la coyuntura general. Es una señal muy positiva para las previsiones de crecimiento, que aporta una nueva prueba de que la recesión no irá más allá de finales de este año», consideró Scott Hoyt, de Moody»s Economy.com.
Según el sondeo realizado el 19 de mayo interrogando a 5.000 familias, el 23,1% de los encuestados espera condiciones económicas «mejores» en seis meses (contra 15,7% en abril) y 17,8% teme condiciones «peores» (contra 24,4% el mes anterior).
La proporción de aquéllos que esperan que haya «mas empleos» en los próximos seis meses aumenta (20% contra 14,2% el mes anterior) y los hogares que temen que haya «menos empleos» son menos numerosos (25,2% contra 32,5%).
«Los consumidores siguen viendo la coyuntura actual sombría», sabiendo que «queda una larga lista de cosas que pesan sobre la confianza», empezando por un mercado de trabajo que «sigue siendo muy malo», destaca M.Hoyt.
La proporción de los interrogados que consider la situación económica «mala» aumentó a 45,3%, contra 44,9% en abril. La proporción de aquéllos que encuentran «difícil» encontrar un empleo retrocede de manera marginal (44,7% contra 45,6% el mes anterior).
Shepherdson subraya que con una confianza rondando los 55 puntos, los gastos de consumo reales crecen «menos de 1%» en un año.
«Los consumidores no gastan», confirma Brian Bethune, de IHS Global Insight. Según el estudio, sigue habiendo pocos consumidores que planean comprar un coche (5,5%) o una vivienda (2,3%) en los próximos seis meses.